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A mis estudiantes por sus provocaciones y sus dudas El presente trabajo es el texto de la conferencia inaugural del Evento del mismo título que sesionó los días 17 y 18 de febrero del 2004 en el Centro de Estudios Martianos, bajo la convocatoria hecha por el Grupo de Reflexión y Solidaridad “Oscar Arnulfo Romero”, con el propósito ecuménico de repensar nuestras realidades y adelantar alternativas cada vez más humanas, progresistas y desenajenadoras en una perspectiva de liberación. El contenido íntegro del taller, incluyendo las ponencias y el debate que suscitaron, forman parte de un libro en proceso editorial. Estamos hoy convocados a pensar a contracorriente, a plantar cara a las amenazas de los pensamientos (y enfatizo el plural) únicos, esos que asumiendo diversos disfracez históricos (desde el escolasticismo hasta los totalitarismos modernos) hacen de la de la intolerancia su insignia , apostando por la supresión de las conquistas civilizatorias en los terrenos de la libertad, el respeto a la diversidad, y la esperanza en el mejoramiento humano. Por eso las ideas vertidas en este ensayo proponen volver una vez más a esa dimensión de la cual brotaron: la de los espacios, siempre polémicos, de la reflexión colectiva sobre la emancipación en los predios de nuestra nación. Muchos y muy diversos son los móviles que motivan mis visiones: el creciente y prometedor fortalecimiento del movimiento progresista global con su expresión emblemática en el Foro Social Mundial (FSM), las importantes movilizaciones de rechazo a la guerra de Iraq y en general a la política belicista de la actual administración estadounidense,los sucesos acecidos en Cuba en la primavera pasada, su repercusión en momentos de persistentes amenazas imperialistas, asi como la tardía y aun escasa vinculación con el FSM. La simple enumeración de estos asuntos, (cuya diversidad parece abrumarnos) podria inducir a la confusión de creer que se trata de fenómenos con escasa o ninguna conexión, cuando para el cubano de izquierdas significan coordenadas imprescindibles para repensar sobre un grupo de asuntos que le implican. íntima y cotidianamente. Su papel de la sociedad anticapitalista en que vive, los destinos posibles (no inevitables) de la misma, y los retos que encara son, entre otros, algunos de esos desafíos Desde ese punto quiero comenzar mis reflexiones presentando varias tesis que, a modo de hilo conductor, sirvan para desplegar argumentos con los cuales intentare responder al enunciado que encabezan estas líneas. Esto es cuales son los desafios de un pensamiento emancipador, y por tanto de izquierdas, creativo y plural, dentro de la Cuba actual y cual es su lugar en la lucha global anticapitalista. Por supuesto, resulta obvio que no pretendo dar recetas acabadas y universales, más propias de aquellos pensamientos a los cuales decimos combatir. A tenor con lo expuesto las tesis serían:
A continuacion paso a desplegar los “titulares” antes expuestos, consciente de que al abarcar visiones totalizadoras y presentar nexos fundamentales (todo ello desde mi propia subjetividad) queda abierto un amplio espectro de “ventanas” que necesitan ser desarrollados, sometidos a debate y, seguramente, cuestionados por múltiples disciplinas particulares. De cualquier forma prevengo al lector de la intencionalidad consciente del texto que le presento, con la esperanza de que contribuya a enmendar la carencia de investigaciones macro-prospectivas que sufre las ciencias sociales cubanas. 1 Primeramente nos acercaremos a la relación entre el estado cubanos y el movimiento anti-globalizacion capitalista, desde el reconocimiento de sus particulares diferencias El movimiento, desde su plural composición, es un ente dinámico y descentralizado, dotado de mayor movilidad, escasa sujeción a espacios territoriales y patrones ideologicos monoliticos, alcanzando dimensiones universales que le permiten, potencialmente, disponer de mayores recursos para articular los procesos de resistencias y transformaciones planetarios. Su espacio emblemático lo constituye el Foro Social Mundial, evento internacional que, en sus tres 1ras ediciones fue organizado el Comite Organizador (Consejo Internacional) con apoyo de las autoridades del estado de Rio Grande do Sul, la prefectura de P Alegre y Petrobras. (Boletin de Programacion # 1, Foro Social Mundial, Porto Alegre, 2003 ) Por supuesto que ello depende del predominio que alcancen fuerzas más o menos radicales, aquellas dispuestas a romper la lógica del sistema mundo capitalista o , por otro lado, las interesadas en cooptar el movimiento en su conjunto encauzandolo hacia la contemporización con formas más “humanas” de capitalismo. Aun desde este estado de actual incertidumbre sobre su devenir, lo que es evidente es el consenso extendido sobre varios ejes como son la renuncia a los modelos y experiencias de inspiracion sovietica (“Ignacio Ramonet habla para Granma”, Granma, 5 de agosto del 2002), el fomento de la participación democrática de los sujetos, evitando las estructuras de dominación burocráticas y el fundamentalismo del mercado la necesidad de reconocer y respetar la pluralidad[1]. No voy a extenderme sobre este particular que ha sido exhaustivamente abordado por otros investigadores. En cambio Cuba, como estado nación, es una entidad geopolitica y juridica internacional, con reconocimiento y responsabilidades ante la comunidad de naciones, que precisa de un marco de estabilidad para la sobrevivencia y reproducción de las condiciones de vida de sus ciudadanos. Ello no es malo ni bueno, simplemente es una realidad, y la activa y exitosa política internacionalista cubana, sustentada en principios firmemente enarbolados por 45 años,solo ha logrado limitar esta situación que no puede ser eliminada por la naturaleza objetiva de sus condicionamientos. Así cuando cualquier estado (incluso el más progresista) al estar encerrado en los marcos de su experiencia nacional, cumple con los requerimientos de seguridad nacional, acumulacion e inversión económicas y satisfacción de necesidades ciudadanas, establece límites, de alguna forma, a la capacidad de imbricarse estrechamente con los movimientos antisistémicos globales. Ademas existen en Cuba un conjunto de características contextuales (como tradición y acumulación culturales específicos), temporales (el alejamiento vivencial de las experiencias de vida bajo el capitalismo), transformaciones del tejido y psicologia sociales durante la pasada década, el impacto de las relaciones con una comunidad vitrina (como la cubanoamericana); factores todos que no permiten consagrarla ni como el modelo universalmente válido dotado a perpetuidad del pensamiento mundial mas libertario. En este punto ni los méritos inmensos de nuestra nación, ni los desafios que actualmente enfrenta, pueden servir de aliciente para lecturas chovinistas, cuyo saldo a la postre puede ser desmovilizador. Como he planteado a algunos colegas extranjeros[2] la experiencia cubana es un intento valioso de resistencia y superación de la lógica neoliberal, y acaso sea en si misma un modelo particular, pero no es el modelo universal. La subversiva premisa marxista de que el capitalismo solo sera eficazmente contestado y superado a escala mundial tiene hoy mas vigencia que nunca, y la sobrevivencia del proceso cubano (en tanto proyecto de emancipación) esta intimamente relacionado con esa perspectiva[3]. II Para abordar la segunda tesis se me hace preciso posicionarme en la compleja situación de Cuba el pasado año, cuando a las crecientes acciones desestabilizadoras desplegadas por el gobierno de EU se les respondió con el procesamiento judicial de un grupo de ciudadanos cubanos vinculados de diverso modo a la Seccion de Intereses estadounidense(SINA)[4], lo que coincide con la sanción a los secuestradores de una embarcacion de transporte decididos a viajar por la fuerza a los EU. Todo ello desarrollándose en el caldeado escenario internacional, con un gobierno yanqui abocado a la invasión de Iraq que amenaza a decenas de naciones (arbitrariamente ubicadas en “oscuros rincones del mundo”) presentaba la potencial amenaza de una agresión a nuestro pais. El debate que en torno a estos sucesos se generó abarcaba un amplio espectro de enjuiciamientos, incluyendo condenas viscerales frente a defensas apologéticas, análisis más objetivos de apoyo o disenso e incluso posiciones oportunistas de distinto signo ideológico. Casi todos (incluidos seguramente la mayoría de los que en este evento nos encontramos) fijamos nuestras propias posiciones, de forma íntima o pública, optando pesonalmente por la defensa comprometida de un proceso social perfectible, que no necesita fanatismos justificativos, pero si el derecho a existir y garantizar la vida de su gente. Y fue precisamente en ese rico entrecruzamiento de posiciones, desarrollado en los marcos del mayor movimiento mundial antibélico desde la guerra de Viet Nam, cuando repasando la larga lista de adhesiones intelectuales en defensa de la causa cubana ( espectro ampliamente mayor que el de los detractores ) aprecié ciertas desconexiones y carencias en las posiciones. Algunas, incluyendo personas a las que admiro y aprecio, eran muy activas “hacia fuera” mientras eludían pronunciarse sobre los acontecimientos domésticos, otros abordaban los sucesos del patio con una ambigüedad o ingenuidad sorprendentes mientras acusaban una radicalidad y lucidez tremendas en la disección de los procesos mundiales. Lógicamente también existieron algunos amigos, verdaderos ejemplos de intelectuales orgánicos de izquierda, que defendieron la obra revolucionaria con declaraciones pletóricas de rigor, realismo y valentía. Haciendo balance, las causas de este rosario de actitudes son diversas, algunas podemos suponerlas, y lo lamentable es el tratamiento (cuando menos sesgado) que la prensa cubana dio a esta verdadera batalla de ideas, que de reflejarse representativamente hubiera tributado a la cultura política de los ciudadanos, demostrando la vitalidad y pujanza del pensamiento crítico de izquierdas así como las estrecheces de algunas caricaturas de diversa procedencia. En ese contexto de solidaridad y reproches, de antimperialismo militante y ejercicios de autoreflexión, surgió lo que, sin pretensiones teorizantes, defino como la Tesis de la Doble Dimensionalidad . Esto es el reconocimieno de que, ser de izquierda hoy en Cuba, no equivale a ser únicamente anticapitalista, oponiéndose al imperialismo neoliberal en sus diversas manifestaciones, sino ser al mismo tiempo antiburocrático. Es oponerse a los Pensamientos Únicos que se declaran mesiánicos portadores de la verdad absoluta, los mismos que anulan mediante el silenciamiento (y no por la superación) a sus oponentes, declarando ser ellos la única alternativa. A mi juicio es necesario enfatizar ello pues en Cuba parece que algunos compatriotas consideran que siendo diferentes al neoliberalismo ya vamos por la senda correcta, aunque seamos morosos en ofrecer una alternativa superadora de nuestras propias contradiciones. En esta dirección no existen, a mi modo de ver, prioridades absolutas ni gradaciones más alla de ciertas urgencias tácticas y/o coyunturales porque estamos hablando de un pensamiento emnacipador orgánico, que si pierde la lógica global anticapitalista puede derivar hacia un puro y llano democratismo liberal, conformándose con la superación del actual orden interno de cosas al tiempo que se imbrica en la red de relaciones del sistema mundo capitalista. Y si no es enemigo de las cuotas de dogmatismo y burocratización presentes en nuestro proceso social, comulga con lo peor de la tradición socialista, se enajena del sentir y necesidades reales y cotidianas de la gente y acaba por perder la legitimidad (y por tanto la hegemonía) aunque formalmente conserve las palancas coactivas del poder . Obviamente se trata de una posicion práctica e intelectualmente dificil e incluso desgarrante, pero ser verdaderamente revolucionario (oponiéndose a todas las lógicas de dominación) casi nunca ha sido una opción plácida y confortable. III_Pasemos ahora a escudriñar por dentro la realidad cubana, para lo cual es un útil ejercicio intentar definirla como totalidad en los momentos actuales . El proceso de la Isla es calificado de diverso modo incluso dentro del espectro de la izquierda militante. Sociedades anticapitalistas, capitalismo de estado dirigido por burocracia, movimiento antisitémico en el poder o sencillamente traslaciones tropicales del socialismo real son algunos de los calificativos que se comunmente se le endilgan. No voy a abordar aqui este problema, relacionado con esa asignatura pendiente de las Ciencias Sociales cubanas que es el abordaje del experimento socialista del siglo pasado, su derrumbe y repercusiones. Pero cualquier análisis del caso cubano nos demuestra que si bien no es una copia mecánica del soviético, ni una variante tropical del mesianismo maoísta tampoco puede obviarse la presencia de importantes elementos estructurales del sistema político, el modelo económico la organización social y sus correspondientes manifestaciones en vida espiritual, que comparten una matriz común para todos los intentos realizados de construir una sociedad socialista. De ahi que prefiero ubicarlos en los marcos del socialismo de estado como proyectos con componentes compartidos que, en su maduración, tienden a hacerse más semejantes entre si, pero que al contextualizarse con la carga de cultura e historia particulares, introducen dinámicas diversas que impiden prefigurar plazos y destinos idénticos en todos los casos. Ubicados en este momento del análisis podemos apreciar que el proceso cubano tiene poderosos elementos que le favorecen y conectan con la praxis y cultura anticapitalista mundial. Entre ellos tenemos:
Sin embargo, como toda obra humana (especialmente como proyecto colectivo no espontáneo) nos presenta un conjunto de situaciones incómodas que obstaculizan el ejercicio liberador revolucionario y que no son directamente achacables a la agresividad ni el bloqueo imperialistas. Algunas de estas son:
La enumeración puede inducir a pensar pesimistamente a quienes tengan una visión esquemática y miope de la realidad. Quien escribe estas líneas prefiere recordar esa precisa sentencia que nos recuerda que la realidad es siempre revolucionaria,para proponer al mejor sentido gramsciano el optimismo del corazon y la objetividad del intelecto. Considero que aún en las perspectivas actuales ( cuyas dinámicas serían obviamente otras si se nos impusiera una agresión directa estadounidense) la Revolución puede responder a esos retos grantizando su reproducción, estrechando al tiempo lazos con el movimiento de las fuerzas progresistas del cual Cuba es solo un destacamento.Ello implica entender que la supervivencia y desarrollo del socialismo en Cuba solo tendrán sentido y como realidad misma existencia futura si se amplian y fortalecen incesantemente estas fuerzas, produciéndose en formas y plazos imprevisibles y caprichosos, un proceso revolucionario mundial Por ello me atrevo a proponer, lo cual es sin duda una esquematización con propósitos metodológicos, un conjunto de desafíos a los que deberemos responder los socialistas cubanos si queremos garantizar la reproducción vital del proyecto, más alla de la simple supervivencia del actual orden de cosas. Retos que implicarían,a lo interno:
Para ilustrar lo anterior tomemos como ejemplo el caso de la comunidad homosexual cubana, que siendo tan solo uno de los potenciales actores a los que me referí anteriormente, acapara el debate en los espacios donde he expuesto con anterioridad mis tesis, demostrando la obsesiva alergia hacia dicho sector y el profundo desconocimiento sobre otras urgencias (como la escasa cultura y acción medioambiental ciudadanas) en las filas del conservadurismo doméstico. Subsisten, en dichos sectores, visiones que otorgan a lo político omnipresencia o al menos una posición preeminente en el amplio espectro de motivaciones, intereses y acciones de los ciudadanos. Ello es reduccionista. Lo que si parece común es que aquellas “minorías “que por algún motivo resultan discriminadas o desarraigadas por el discurso oficial y los prejuicios de determinados sectores de la sociedad, desarrollan sentidos de comunidad marginada que les sirven como mecanismos cohesionadores y defensivos, estructurándose alrededor de aquello que los hace “diferentes” De ahí que ni la comunidad homosexual resulta un ente homogéneo y , per se, antisistémico, ni su inmenso potencial humano e intelectual puede ser despreciado por el proyecto socialista so pena de ser cooptado por los mecanismos hegemonizadores del capitalismo. A modo de ilustración pongo el ejemplo con que rebatí a un ataque conservador furibundo dentro de cierto auditorio donde expuse recientemente mis tesis, cuando al despreciar mi interlocutor el peso y aporte potenciales del segmento homosexual de la población cubana, le respondí que si suponíamos que solo un 1% del total de habitantes fueran gays y lesbianas, estaríamos hablando de alrededor de 110000 personas, a los que si sumamos al menos 2 personas (familiares, amigos íntimos) relacionadas a cada miembro, que viven cotidianamente el rechazo y la discriminación de que es objeto su ser querido, se elevarían a un universo de 330000 ciudadanos, una cifra mucho mayor que el de muchas organizaciones de la sociedad que cuentan con representación legal, celebran eventos periódicos y disponen del apoyo y reconocimiento del estado[8]. Y algunos investigadores (sociólogos y psicólogos) plantean que las magnitudes del fenómeno son mucho más importantes. En la dimensión exterior del asunto, que no puede desconectarse de sus enormes implicaciones internas, podríamos señalar que:
Despues de lo expuesto creo que no habria mejor solución que declarar a este trabajo una obra inconclusa, una aproximación que debe ser continuada, profundizada y cuestionada. Solo asi habría cumplido su cometido provocador, como legado de gente esencialmente inconforme tanto con las realidades actuales como con nuestras capacidades de entenderlas y subvertirlas. No pretendo imponer consensos o metacomprensiones, apologías o exorcismos Y si en esta ocasión tambien se impone un ganador, entonces que esta sea nuestra noción, siempre creciente, de la liberación humana. La Habana, Marzo de 2004.
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