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La condición humana en el pensamiento latinoamericano del siglo XX
Pablo Guadarrama González
Guadarrama González, Pablo. La condición humana en el pensamiento latinoamericano del siglo XX. Evento: Congreso Internacional de Filosofía Contemporánea, Universidad de San Buenaventura. Bogotá., Fecha: 2011-03-17

 La condición humana en el pensamiento latinoamericano del siglo XX [1]

 En los últimos años de la década del noventa del pasado siglo XX  concluíamos algunos proyectos de investigación emprendidos por el Grupo de Investigación  sobre Pensamiento filosófico cubano y latinoamericano de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, referidos al análisis de las personalidades de la vida filosófica cubana de la primera mitad de esa centuria [2] , así como de algunas de las corrientes filosóficas que han dejado una significativa huella en el devenir intelectual latinoamericano, con mayor trascendencia en la esfera ideológica-política y cultural, como el positivismo [3] , el marxismo [4] , la filosofía de la liberación [5] y el posmodernismo [6] .  

Fue en aquellos momentos de balance y reorientación de la marcha en la labor de investigación cuando nos planteamos la inquietud de analizar en qué medida la intelectualidad latinoamericana del siglo XX había sido continuadora o no de la tendencia humanista y desalienadora, que a nuestro juicio se manifestaba de manera permanente y progresiva en el devenir filosófico latinoamericano desde sus primeras manifestaciones hasta nuestros días [7]

De inmediato nos percatamos que se trataba de una colosal empresa que no podría ser desarrollada por un pequeño equipo de investigadores, y mucho menos  solo desde un país. En realidad se trataba de un macroproyecto de gran envergadura, efectivamente realizable si se asumía por varios colectivos  de investigación con conocimiento del área temática que en cada lugar  se ocuparan de estudiar a sus respectivos  intelectuales.

          Consideramos también que era imprescindible, —para convocar adecuadamente a quienes por su ya reconocida experiencia en el estudio del pensamiento latinoamericano podrían asumir la ejecución del dicho proyecto—, elaborar un documento preliminar en el que se esbozara el marco teórico de la investigación para ser sometido a crítico debate y perfeccionamiento colectivo.

Decidimos elaborar un documento preliminar que enviamos a algunos prestigiosos investigadores para conocer su valoración sobre la propuesta. Muy pronto recibimos favorables opiniones al respecto de Arturo Andrés Roig y Hugo Biagini en Argentina, Leopoldo Zea, Alberto Saladino y Horacio Cerutti en México, Guillermo Hoyos y Santiago Castro-Gómez en Colombia, Carmen Bohórquez en Venezuela, María Luisa Rivara de Tuesta y David Sobrevilla en Perú, Yamandú Acosta en Uruguay,  Raúl Fornet-Betancourt en Alemania, José Luis Gómez-Martínez en Estados Unidos de América, entre otros.

Fue significativo inicialmente para emprender el proyecto, dada su perspectiva y magnitud internacional, el apoyo  del peruano Edgar Montiel desde la Oficina Regional para la Cultura en América Latina (ORCALC) de la UNESCO , con sede en La Habana. Fue así que el 15 de  julio del 2001 se realizó una reunión en Asunción, Paraguay,  —con la colaboración     de la Oficina de la UNESCO en ese país y la Universidad Católica de Aachen (Aquisgrán, Alemania)—,    en el marco del Congreso del Corredor de las Ideas en la que participaron unos veinte intelectuales dispuestos a asumir el desarrollo de esta investigación sobre: “El pensamiento latinoamericano del siglo XX ante la condición humana” en sus respectivos países.

Se fundamentó la idea de   que el objetivo de esta obra colectiva era elaborar un valioso instrumento de trabajo para investigadores, profesores y alumnos que deseasen conocer no solo las concepciones de carácter antropológico-filosófico  de un autor en particular, cuya incidencia mayor haya sido en el siglo XX, sino también  el estado de opinión sobre algunos aspectos relativos a la condición humana en un país y en una época determinados. Esto  facilitaría la valoración de otros autores y otros temas relacionados con el mismo en las nuevas investigaciones que se emprendiesen. Por tal motivo el resultado de la investigación tendría también un fin docente y constituiría, sin dudas, un aporte al estudio de la historia de las ideas  en esta región.

Sustentamos el por qué el  estudio debía ser lo más amplio posible y los autores seleccionados  figurarían ante todo por su talla intelectual, independientemente de otras consideraciones de carácter ideológico. Se  recomendó que el listado no se limitase a los que habían cultivado exclusivamente la filosofía, sino a todos aquellos que desde distintas disciplinas habían contribuido y trascendido en el ámbito latinoamericano del siglo XX por sus reflexiones teóricas respecto a la condición humana. 

Se fundamentó la propuesta, tal vez como hipótesis de trabajo, de plantearnos la búsqueda de las reflexiones antropológicas de estos intelectuales a partir del concepto de condición humana, el cual considerábamos más pertinente, que el de naturaleza o de esencia humana, independientemente de que el uso del término, como tal, no fuese muy frecuente en la mayoría de los autores objeto de estudio.

Sugerimos concentrar la atención fundamentalmente en la valoración de las ideas en torno a la esencia o la presunta naturaleza humana, la relación del ser humano con la naturaleza, Dios, el Estado, la escuela, la sociedad civil, la pareja humana, las generaciones, las razas, las clases sociales, la solidaridad, etcétera, y el papel que desempeña la educación en el proceso de perfeccionamiento humano.  Este análisis se desarrollaría básicamente en la perspectiva de la reflexión antropológico-filosófica.

El objetivo principal de este trabajo ha sido  proveer de un instrumento de consulta, tanto para los educadores e investigadores de las diversas disciplinas de las ciencias sociales y las humanidades, como para un público más general interesado en la producción intelectual de la cultura latinoamericana.

De forma resumida y precisa se pretendía encontrar los criterios que permitan caracterizar bien sea  un(a)  autor(a), una generación intelectual o una época en cada país latinoamericano, en lo que concierne a sus reflexiones antropológicas sobre la condición humana y a los diversos nexos de este tema con otros objeto de estudio. Lógicamente una de las cuestiones más conflictivas fue arribar a criterios comunes para la selección de los autores a estudiar. Hasta se llegó a proponer  considerar que solamente se estudiaran a aquellos que se destacaran por una postura progresista o democrática.

Personalmente como gestor de la idea inicial del proyecto me opuse a que por  tales consideraciones de carácter ideológico se limitase que fuesen estudiadas  algunas destacadas personalidades latinoamericanas que han brillado con luz propia, pero que a la vez son algo cuestionables por  sus posturas políticas como Jorge Luis Borges, Octavio Paz o Mario Vargas Llosa, y en el caso de Cuba Alberto Lamar Schweyer o Jorge Mañach,  para solo hacer referencia de algunos de ellas.

Propusimos incluirlos a todos, y así se aprobó,  a partir de  una consideración estrictamente metodológica del proyecto por los objetivos que se proponía, pues si estos intelectuales se excluían del objeto de la investigación entonces no habría suficiente credibilidad en la validación de la hipótesis principal del proyecto orientada a demostrar que la tendencia prevaleciente en el pensamiento latinoamericano del siglo XX se caracterizaba por su proyección progresista, democrática, humanista y desalienadora.

Solamente investigando a todas aquellas personalidades destacadas, independientemente de su postura ideológica se podría arribar a la conclusión si esa había sido en verdad el rasgo principal o por el contrario había que aceptar, no sin amargura,  que las reflexiones antropológicas de las más destacadas figuras  de la intelectualidad latinoamericana del pasado siglo XX habían prevalecido las posturas misantrópicas, misóginas, nihilistas, pesimistas, agnósticas, escépticas, conservadoras, reaccionarias, etc.                                                                                                                                                                                                                                                                                         

Nuestra aspiración, tal vez algo ambiciosa, ha sido que puedan arribarse a algunas  conclusiones por países y generaciones intelectuales de América Latina durante el siglo XX, que posibiliten una mejor justipreciación del aporte intelectual latinoamericano sobre esta crucial problemática al concierto universal de la cultura. Por esa razón concebimos este proyecto como una etapa preliminar de búsqueda en cada país  de la producción intelectual, que de una forma u otra tributase a la reflexión antropológica con dimensiones filosóficas, independientemente que no todos los autores hubiesen cultivado de manera específica la filosofía.

       Se constituyó un Comité Académico Internacional conformado por  los coordinadores nacionales del proyecto internacional: El pensamiento latinoamericano del siglo XX ante la condición humana. Posteriormente se fueron sumando investigadores de otros países y algunos de los primeros resultados comenzaron a divulgarse  en la página www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/ o en forma de libros ya publicados en varios volúmenes  en México [8] , Colombia [9] , Perú [10] , Cuba [11] , así como otros  en su fase final en Venezuela, Argentina y Puerto Rico.

Entre algunas de las conclusiones parciales principales a las que se han podido  arribar es que los más destacados representantes de la  producción intelectual latinoamericana del siglo XX a través de  sus principales reflexiones antropológico-filosóficas referidas a la condición humana   se vieron  precisados, de algún modo,  en las nuevas condiciones  socioeconómicas, políticas, culturales y especialmente filosóficas del siglo XX,   a rescatar los mejores valores del pensamiento nacional, americano y universal para combatir algunas residuales expresiones discriminatorias,  racistas  y en general misantrópicas en relación a los pueblos latinoamericanos que sirvieron de soporte ideológico a la dominación colonial y posteriormente a la imperialista.

          No obstante la supervivencia en el pensamiento y la cultura latinoamericana del pasado siglo XX de tendencias y fuerzas  alienantes, retrógradas y conservadoras, heredadas de la época colonial, algunas de las cuales se caracterizaron por posturas escépticas y  pesimistas en relación a la posibilidad de una dignificación de los  pueblos latinoamericanos  se fue imponiendo, prevaleció y finalmente triunfó un pensamiento humanista y desalienador que ha propiciado en sentido general, con lógicas excepciones,  una praxis emancipatoria.

          La hipótesis principal del proyecto tiende hasta el momento a ser validada. Según ella los más valiosos representantes de la producción intelectual latinoamericana del siglo XX han dado continuidad y enriquecido —por múltiples vías de expresión cultural y en especial a través de diferentes formas de la práctica educativa, política, intelectual— la prevaleciente  tendencia humanista y desalienadora que ha caracterizado, en sentido general, a la historia del pensamiento latinoamericano,  a pesar de la existencia en el mismo de algunas  manifestaciones  alienantes, retrógradas y conservadoras.  

Algo similar, en cuanto a parecer confirmarse, ocurre con las siguientes hipótesis secundarias:

1.      Los mejores representantes del pensamiento latinoamericano  del siglo XX, independientemente de la disciplina, área del saber o la cultura en que han desempeñado su labor, han reflexionado sobre los problemas fundamentales y generales de la condición humana porque el esclarecimiento de esta problemática ha resultado imprescindible tanto para el desarrollo pleno de su actividad intelectual específica  como en especial para la praxis de su pueblo.

2.      La reflexión sobre las formas de lograr el perfeccionamiento humano ha tenido necesariamente que prestar  atención a las distintas formas de luchas sociales, de clases, ideológicas, así como a  los procesos revolucionarios  y antirrevolucionarios del siglo XX.

3.      El tema de la relación de género, la realización del individuo a través del amor y la dimensión erótica del ser humano, ha sido preocupación permanente y ha superado las concepciones subestimadoras y discriminatorias  de la mujer.

4.      El pensamiento latinoamericano del siglo XX continuó cultivando la confianza en que la educación, la vitalización  de la sociedad civil y la sociedad política contribuyan decisivamente en la superación de las insuficiencias humanas y al perfeccionamiento de la solidaridad, la integración latinoamericana y la condición humana.

Sin embargo la hipótesis  referida a que la preocupación  sobre la adecuada relación entre el hombre y la naturaleza siempre ha estado presente en estos intelectuales cubanos, pero se ha incrementado en las últimas décadas cuando se han reconocido múltiples peligros y desastres ecológicos  en el planeta, no ha sido ni se considera que podrá ser validada

Como instrumentos indispensables para validar o no las anteriores hipótesis se sugirió precisar en cada uno de los autores objeto de investigación sus posiciones respecto a los siguientes temas de reflexión antropológica, que bien podrían ser consideradas como variables en dicha investigación:

a)             La esencia o la naturaleza humanas (actitudes filantrópicas o misantrópicas, humanismo y solidaridad, determinismo, libertad y enajenación, etc.).

b)             Posturas gnoseológicas (escepticismo, agnosticismo, optimismo epistemológico, etc.).

c)             Realización, posibilidades y límites  del hombre ante la naturaleza, Dios y la religión, el Estado, la escuela,  la sociedad civil, la familia, el género, las razas, las generaciones, la solidaridad, la integración latinoamericana , los derechos humanos, etc.                                  

d)             Significado de los valores en su pensamiento (objetivismo, subjetivismo,  relativismo  axiológico, etc.).

e)             Principales propuestas ideológicas, políticas, jurídicas, actitud ante el progreso social (críticas al capitalismo y al socialismo, opiniones sobre la guerra y la paz, etc.)

f)               Ideas sobre el desarrollo de la ciencia, la técnica y la modernización.

g)             Concepciones sobre el papel de la educación, del arte y la literatura  y sobre   los métodos más adecuados para el perfeccionamiento humano. 

h)             Opiniones sobre la cultura latinoamericana e iberoamericana en general, sus nexos con la cultura universal y en especial el lugar que ocupa dentro de ellas la filosofía.

Es sabido que: “La mayor parte de los investigadores coinciden en considerar que un proyecto de investigación debe partir necesariamente de un marco teórico referido al objeto de estudio,  pero a su vez el resultado final del trabajo debe  constituir un aporte a su  enriquecimiento,  tanto de la propia  investigación en particular como de otras relacionadas con el tema” [12] , y este sobre la condición humana en el pensamiento latinoamericano del siglo XX, no constituye una excepción.

Por ese motivo, además de contribuir a un mejor conocimiento  de la producción intelectual latinoamericana del pasado siglo XX relacionada de un modo u otro a la problemática antropológica en su perspectiva filosófica, con independencia de la disciplina o el área del saber y la espiritualidad en la que se haya cultivado, este proyecto de investigación ha pretendido también ofrecer a los encargados de aprovechar sus resultados en la labor docente, investigativa y cultural un  nuevo marco conceptual sobre la problemática de la condición humana a partir del análisis del pensamiento de los autores objeto de estudio pero también de la escrutadora   mirada crítica y el producto de la reflexión teórica sobre los diversos elementos que deben ser abordados a la hora de analizar tan compleja cuestión por parte de cada uno de los investigadores que han tomado parte en el presente proyecto.

La labor desarrollada ha aspirado a algo más que  simplemente descubrir  o revelar  las ideas relacionadas con esos temas en cada autor. La pretensión ha sido aun de mayor envergadura,  —y con esto no se distancia del espíritu ambicioso que anima a todo investigador—  pues se trata también de que las valiosas ideas de las generaciones intelectuales que antecedieron actuales les sirvan de pivote imprescindible para lanzar las ideas propias sobre el tema y de un modo u otro contribuir al enriquecimiento de la cultura humana en el conocimiento sobre su principal elemento: el ser humano. Si esa noble aspiración se cumple o no por este colectivo de investigadores lo valoraran las miradas críticas que a él se acerquen.

Pero no se debían  limitar sus resultados a ser meros reproductores antológicos de las valiosas ideas que han precedido a las presentes generaciones intelectuales en esa permanente labor de autoconocimiento del ser humano y sus expresiones culturales. Se estaba obligado a aprovechar la oportunidad que  ofrecen quienes han contribuido, junto a otros autores de otras épocas y regiones del orbe, en ese proceso a crear reflexiones propias ante algunas de las múltiples interrogantes que han estado latentes de distinto modo en  la presente investigación, entre las que sobresalen  las siguientes: ¿Cuál concepto es más apropiado para una adecuada comprensión del lugar y papel del ser humano en el devenir del mundo:  naturaleza humana,  esencia humana o  condición humana? ¿Por qué razón puede ser  más apropiado uno que otro para un mejor análisis del ser humano? ¿O en qué medida podrían  complementarse si se articulan debidamente?

          Los estudios referidos a la cuestión de la condición humana, desde las primeras manifestaciones del pensamiento recogidas por la historia hasta nuestros días, —independientemente de la utilización o no de dicho término—,  han evolucionado paulatinamente en la misma medida que también el propio ser humano ha ido cambiando en su relación con la naturaleza, con sus congéneres y consigo mismo.

De manera que resulta en ocasiones algo difícil presuponer que necesariamente el ser humano se perfecciona constante y progresivamente, especialmente cuando se observa la actitud de algunos especímenes que aunque tengan figura humana, y se comuniquen como otros seres humanos a veces resulta difícil aceptar que piensen y actúen racionalmente, lo cual no quiere decir que tales actitudes misantrópicas de ciertos individuos, a los que se dificulta considerar como humanos, hayan sido y continúen siendo los  predominantes en el género humano. Admitirlo implicaría en algún modo pensar que la humanidad ha involucionado en lugar de haber progresado en sentido general durante su ya larga existencia.

Demostrar mediante una acuciosa investigación que la intelectualidad latinoamericana del pasado siglo XX se suma a la tendencia general observada en otras latitudes y épocas, pero especialmente en la modernidad, que confía en el perfeccionamiento del ser humano, de su condición que lo distingue del mundo animal, aunque este de algún modo este subsumido y superado en él, no constituye una labor asépticamente científica y sin contaminaciones ideológicas.

Aquellos que se aferran a la idea de la existencia de una presunta inamovible e imperfectible naturaleza humana egoísta, individualista, explotadora, discriminatoria, etc., por supuesto que pueden encontrar algunos argumentos para justificar desde concepciones discriminatorias, racistas y fascistoides, hasta  las más recientes posturas neoliberales, actualmente de capa caída tras los recientes desastres financieros del capitalismo mundial.

Por el contrario, pareciese que la progresiva fermentación de un ideario de corte básicamente humanista  que se fue consolidando en el subcontinente en el transcurso del siglo XX, en dialéctica recepción heredera de lo mejor del pensamiento ilustrado y en particular decimonónico, sirvió de premisa y contribuyó de algún modo también a la preparación ideológica de las progresivas transformaciones que emprenderían  los  pueblos latinoamericanos especialmente a fines de aquel e inicios del siglo XXI. Tendrían que pasar algunos años de maduración filosófica,  ideológica y cultural para se llegase a reconocer la paciente y vital labor desplegada por varias generaciones intelectuales y políticas latinoamericanas, que no obstante su diversidad y  heterodoxia fueron  depositando valiosos y vitales granos de arena en la construcción y realización de un humanismo práctico, que no se limitó a revertirse de manera exclusiva sobre los pueblos latinoamericanos, sino que, por el contrario, solidariamente a varias regiones del mundo.

En el plano de las ideas  filosóficas son varios los investigadores como Leopoldo Zea, Francisco Miro Quesada, Arturo Andrés Roig,  entre otros,  que han valorado altamente su producción en el ámbito latinoamericano fundamentalmente a partir del siglo XIX. Pero también  estas se han expresado a través de otras esferas de la cultura como se aprecia en relación con la vida científica, y literaria, así como en el pensamiento político. Actualmente  es reconocida la repercusión de tales ideas más allá de esta región.

La tendencia humanista y desalienadora que había sido característica predominante en el pensamiento ilustrado latinoamericano  que se fue enriqueciendo aún más durante el siglo XIX con personalidades como Andrés Bello [13] , Juan Montalvo o José Martí [14] su más altas expresiones,  se mantendría latente y  fortalecida en el siglo XX  como tendencia, aunque en algunos autores no se hiciese tan explícito.

Si bien durante el primer tercio del pasado siglo XX, en la huella del positivismo suigeneris era predominante, como se puede apreciar en José Ingenieros, Enrique José Varona, José Enrique Rodó, José Vasconcelos, Carlos Vaz Ferreira, etc.,   se le rindió esporádico homenaje a algunas de las personalidades de la vida filosófica latinoamericana anterior, en verdad este reconocimiento, por lo general hasta los años cuarenta,  se limitó a espacios muy reducidos,  por lo que trascendió muy poco también al ambiente educativo.  

          La intelectualidad latinoamericana del siglo XX recogió y promovió lo mejor de la tradición valorativa del pensamiento político y filosófico, entre sus más relevantes exponentes, como el de Simón Bolívar, Andrés Bello, Juan Montalvo, pero especialmente del martiano de las generaciones anteriores, en especial su alta estimación de la necesidad de dignificar a todo ser humano en cualquier parte del mundo, de estimular el amor como elemento de conjunción,  sus críticas al racismo y a cualquier tipo de  subestimación de los elementos étnicos que conforman los pueblos de nuestra América.  Pero también su ideario independentista, antiimperialista, solidario, integracionista   y latinoamericanista que se fue promoviendo progresivamente durante el siglo XX. 

          La historia no se hace, ni mucho menos se escribe, solo tomando en adecuada consideración aquellas ideas o actitudes que se comparten. También se escribe y se actúa en ella asumiendo con honestidad valientemente las posiciones de la necesaria confrontación en todos los planos, conscientes de las consecuencias que deben derivarse de la praxis de tal espíritu crítico. Si algo ha caracterizado al pensamiento filosófico latinoamericano, a nuestro juicio [15] , en su trayectoria histórica ha sido su postura antihegemónica, crítica y desalienadora

          Ninguna generación intelectual o política ha avanzado sobre su época asumiendo la fácil postura de la indiscriminada aceptación de cualquier idea, por bien expresada que este o por prestigioso que sea su autor.

La historia la protagonizan y la escriben aquellos que estén dispuestos a cuestionarlo todo, a derrumbar templos de mentiras, tinieblas o injusticias. Ahora bien para desarrollar esa labor no pueden pensar que pueden ignorar las ideas y actitudes de los hombres y mujeres que le antecedieron en similares batallas o con intenciones parecidas.

          Primero hay que subirse bien a sus hombros y para eso es necesario conocer la fortaleza o endeblez de cada una de sus extremidades y de su cuerpo teórico integralmente a fin de saber si podrá o no soportar el nuestro, que se supone debe ser más acabado, elaborado, y fundamentado con los nuevos resultados del pensamiento universal, pero no por eso más abigarrado, sino al contrario, lo suficientemente refinado como para, con pocas palabras y propuestas, intentar tomar el cielo por asalto.

Sería precisamente a través de la más diversa producción intelectual, expresada lo  mismo en el periodismo, en el discurso político, jurídico, literario, filosófico, científico, religioso, etc., en el que afloraría  el tema  de los rasgos que caracterizan al ser humano en sus dimensiones más diversas y profundas.

No ha sido, por lo regular,  en metafísicos tratados donde se han expresado las distintas generaciones intelectuales que intervinieron activamente de diverso modo en la vida cultural latinoamericana del pasado siglo XX, ─aunque estos tampoco han faltado─ sino en las más heterogéneas formas de expresión intelectual y comunicativa.

          Tal vez por esa misma razón algunas de ellas  pudieron alcanzar  un mayor impacto en algunos sectores más amplios de la población y hayan desempeñado un mejor papel por su trascendencia en los mismos, por lo que hoy tengamos que concederles las condición de haber sido manifestaciones auténticas de la producción intelectual latinoamericana de esta reciente época, por haberse correspondido en su mayoría con las exigencias culturales, ideológicas, políticas, etc., del momento en que fueron concebidas, enunciadas y difundidas.

En ese aspecto se debe  considerar la existencia de una mayor correspondencia con el papel desempeñado por coetáneas generaciones intelectuales en los países latinoamericanos  junto al hecho de que se incrementaran considerablemente el intercambio de ideas entre todos ellos, enriqueciendo así recíprocamente el contenido y la trascendencia de las reflexiones antropológicas emanadas en estas tierras de Nuestra América.

Como producto de esa colectiva labor en la actualidad la producción intelectual latinoamericana cuenta con un merecido prestigio internacional que fácilmente se puede apreciar y no se debe medir simplemente por el número de premios Nobel  con que cuenta en su haber.

          La  trayectoria fundamental del pensamiento latinoamericano del siglo XX continuó articulada a la proyección eminentemente humanista que ha caracterizado básicamente al pensamiento latinoamericano en su historia como puede apreciarse en el análisis de la mayor parte de los autores que son   objeto de la presente investigación.

Es evidente que en la mayoría de ellos prevalece una profunda confianza en las posibilidades del progreso y perfeccionamiento humano a través de la educación, la cultura, pero sobre todo por medio de la demanda de  decisivas transformaciones socioeconómicas y políticas en la realidad latinoamericana que permitan una mejor y más equitativa formas de vida para sus respectivos  pueblos y la mayoría de ellos asumieron su compromiso orgánico en cada momento para lograr los necesarios cambios  

Por supuesto que no están totalmente ausente aquellos escépticos ante tal posibilidad o quienes intentando fundamentar sus actitudes en concepciones misantrópicas han tratado de justificar posturas de acomodamiento a las circunstancias establecidas en lugar de tratar de transformarlas radicalmente.

Un simple balance como el que puede efectuarse  en los resultados del presente trabajo pone de manifiesto con suficiente claridad que estas últimas posturas constituyeron una minoría muy diferenciada de la postura de aquellos que mayoritariamente no abandonaron sus esperanzas en el perfeccionamiento humano y renunciaron a reconocer la existencia de una presunta naturaleza humana, dada biológicamente de una vez y por todas o de una supuesta esencia humana metafísicamente establecida, bien por designios divinos o por considerarles consustanciales al género humano.

          Aun cuando el termino condición humana en los autores estudiados  no aparece regularmente con frecuencia en cuanto a su utilización explícita por parte de la mayoría de los autores estudiados y solo se encuentra expresamente en algunos de ellos, como Varona, [16] sin embargo, prevalece por lo general ideas más   próximas  al concepto de condición humana, ─dado el contenido histórico, dialéctico, circunstancial que este encierra,─ que al de una fatal naturaleza humana o una inaprensible esencia humana. Indudablemente el contenido conceptual del término condición humana  parece poseer una dimensión mucho más objetiva, realista  e histórica y por tanto mucho más concreta y dialéctica que las restantes formulaciones más tendientes a hipostasiar los rasgos fundamentales que caracterizan al ser humano.

Independientemente del hecho de su abordaje teórico específico lo cierto es que para la mayoría de los intelectuales latinoamericanos del siglo XX parece que este término implica entre otras consideraciones las siguientes: 

Partir para su análisis del carácter conflictivo, contradictorio e histórico de la condición humana por lo que un adecuado análisis de su especificidad se distancia de cualquier tipo de fatalismo en cuanto a la misma, tanto de una biologicista  y determinista  naturaleza humana, heredada del enfoque positivista,  como de una metafísica o romántica y trascendental esencia humana.

Reconocer  el permanente perfeccionamiento de tal condición que no está fatalmente dada por ninguna circunstancias, ni socioeconómica, política o ideológica, porque múltiples ejemplos demuestran que es posible superar esas presuntas ataduras.

Destacar el carácter societario, laborioso,  pacífico, cordial, humanista  y solidario  del hombre en sentido general, aunque algunos individuos se caractericen en algunos casos por el individualismo, la agresividad, la violencia, etc.,

Valorar el papel gestor y reconstructor de la personalidad que le corresponde a  la familia, el colectivo social, las entidades educativas tanto formales como informales y  el entorno cultural,  la valoración estética, etc.

Considerar componentes de la condición humana tanto la racionalidad, el optimismo epistemológico, la creatividad,  la tolerancia, la eticidad, el amor, la alegría, la felicidad, la ternura, la cordialidad, la cortesía, la amistad, el altruismo, la solidaridad, el disfrute ante la paz, la honradez, la modestia, la honestidad, el respeto a la familia, la justicia, las instituciones políticas y civiles democráticas, la confianza en la perfectibilidad humana, del mismo modo que la irracionalidad,  el pesimismo, el mimetismo,  la intolerancia, la inmodestia,  el egoísmo, el odio, la envidia, la discriminación, la tristeza, el dolor, la agresividad, la violencia, la deshonestidad, la holgazanería,  la enemistad, la desobediencia, el autoritarismo,  la grosería,  etc.  Y el hecho de que en algunos individuos prevalezcan más algunos de estos úúltimos rasgos de carga axiológica negativa, eso no debe significar que todo el género humano se caracterice en lo fundamental por tales actitudes, en definitiva misantrópicas.  De lo contrario este hubiese desaparecido ya de la faz de la tierra.

Considerar la existencia de una dialéctica interacción entre las condiciones materiales de vida de los hombres y la fuerza de su actividad intelectual, sus convicciones y valores, en la que si bien en ocasiones prevalece en especie de superdeterminación la actividad económica   no siempre fatalmente ocurre así.

Los anteriores contradictorios criterios para una valoración sobre la condición humana han aflorado de distinto modo en los principales representantes de las generaciones intelectuales del siglo XX latinoamericano, seguramente muy articuladas a las imperantes en el concierto mundial de sus respectivas épocas.

De no haberse impuesto en la historia de la humanidad, ─en la que han de un modo u otro han participado activamente las generaciones intelectuales latinoamericanas del siglo XX─, una marcada tendencia constructiva de un humanismo práctico y desalienador no se le podría asegurar  ningún futuro al género humano y habría que llegar a la lamentable conclusión que su status actual es producto de una absoluta contingencia, sin que leyes o regularidades históricas le hayan conducido hasta el nivel en que hoy se encuentra.

Es sabido que jamás ningún concepto abarca la riqueza de la totalidad concreta de su objeto, pero indudablemente en la misma medida que es más preciso contribuye mejor a su comprensión y a orientar actitudes ante él.

En el estudio realizado se observa que es  más común encontrar la concepción de que el hombre no es perfecto ni imperfecto de una vez y por todas, sino que, en verdad,  es un proceso en el cual por la interacción de las relaciones sociales se perfecciona continuamente, se humaniza y hominiza cada vez más, especialmente cuando producto de su acción colectiva se transforman las condiciones de su existencia. 

Se observa que las concepciones de corte escéptico, ─tanto en el plano epistémico como sociopolítico─,  y misantrópico tuvieron un caldo de cultivo mucho más favorable en la primera mitad del siglo XX que en la segunda, ─mayor parte de la región. Este hecho sin dudas ha favorecido la proliferación no solo de concepciones humanistas y de optimismo epistemológico, sino de algo más importante de actitudes y empresas. 

La mayor parte de las concepciones sobre la condición humana que prevalecieron en distintas etapas del devenir del siglo XX latinoamericano indudablemente estuvieron influidas por las corrientes filosóficas predominantes en el contexto nacional de cada país fundamentalmente en cada una de ellas, aunque también, en alguna medida, articuladas a aquellas de mayor difusión y arraigo en el plano latinoamericano e internacional. Aunque en cada país se manifestaron de modo diferente las distintas corrientes filosóficas, se puede establecer cierta similitud con lo acontecido en el ambiente intelectual cubano en el que las concepciones prevalecientes sobre la condición humana estuvieron en sentido general orientadas por cuatro posturas:

1)     La primera proveniente del evolucionismo positivista decimonónico, que enfatiza el componente biológico y natural de lo humano; 2) La segunda es de inspiración vitalista. En esta ‘el hacerse’ del hombre es concebida fundamentalmente como una acción de carácter individual  y espontánea, en dependencia de la voluntad; 3) (…) es reivindicadora de los elementos de la condición humana fundada en la religión y le perspectiva metafísica, (…); 4) Proviene de la orientación ideológica socialista y en algunos casos marxista (…) [17] .

 Por esa razón el inicio de la pasada centuria,  fundamentalmente su primer tercio, estaría aun marcado por el lastre de la influencia positivista sui generis y evolucionista que había alcanzado su esplendor a fines del siglo XIX. De ahí que ideas de corte materialista, en muchas ocasiones en sus versiones biologicistas  y vulgares, aflorarían junto a la irrupción en este contexto latinoamericano del irracionalismo y  el vitalismo, así como cierta reanimación del pensamiento metafísico y de la filosofía religiosa.

Estas últimas concepciones fueron tomando mayor fuerza con el devenir del segundo tercio del pasado siglo y llegaron a convertirse en predominantes, al menos en los círculos académicos junto a la institucionalización de la actividad filosófica y la mayor difusión de publicaciones de esta disciplina. Las perspectivas fenomenológicas y  existencialistas fundamentalmente, y en menor medida neotomista,  fueron adquiriendo mayor arraigo desde la  cuarta década con la profundización en el análisis de  la problemática axiológica. Si bien el pragmatismo encontraría algún que otro simpatizante en verdad esta corriente utilitarista no llegaría a permear con fuerza las concepciones de la intelectualidad latinoamericana sobre la condición humana y mucho menos las ideas provenientes del neopositivismo o positivismo lógico, por lo menos hasta la mediados del pasado siglo.

          Tal vez también entre las causas que incidieron en que la filosofía de corte analítico no adquiriera un mayor protagonismo en este tema antropológico, fue precisamente la propia naturaleza de dicha corriente, con sus pretensiones de evadir los temas éticos, sociales, políticos refugiándose en aquellos de carácter eminentemente lógico y lingüístico. La otra posible razón fue la escasa atención a los problemas de la filosofía de la ciencia en la vida intelectual latinoamericana de la primera mitad del siglo XX.  Aunque esta situación cambió favorablemente en la segunda mitad del siglo pues tanto la filosofía analítica evidenció una marcada tendencia a abordar problemas de carácter ético, social y político. [18]

          Al mismo tiempo las ideas de orientación marxista y socialista irían paulatinamente ganando cultivadores desde la tercera década del siglo XX fundamentalmente y algunos de sus representantes insistirían en encontrar y lograrían descubrir los nexos entre las tradición humanista del pensamiento latinoamericano decimonónico, especialmente el del  liberalismo y el democratismo revolucionario como el de José Martí, con las nuevas aspiraciones del humanismo propugnado por el socialismo.     

La intelectualidad latinoamericana, en especial a partir de la segunda mitad del pasado siglo XX hasta el presente ha transitado por estas etapas de ascensos,  descensos y renovadas recuperaciones de algunas de las distintas interpretaciones de lo que se ha considerado debe ser el socialismo, así como de distintas perspectivas de la filosofía que se sustenta en una concepción materialista de la historia. 

Resulta indudable que tales altibajos se han reflejado fehacientemente en las diversas expresiones a través de las cuales se revela sus concepciones sobre la condición humana y lo que es más importante han incidido de algún modo en sus respectivas actitudes para transformarla.

El proceso de incremento del protagonismo de  los distintos sectores populares desde el último tercio del siglo XIX en las luchas por la soberanía, por reivindicar la dignidad nacional, enfrentarse o  evitar nuevas intervenciones militares y diplomáticas yanquis, defender las conquistas democráticas y sociales y en algunos casos revolucionarias, así contribuyendo solidariamente con otros pueblos del mundo a lograr sociedades más humanas, ha hecho que la intelectualidad latinoamericana especialmente la de la segunda mitad del pasado siglo XX haya tenido que replantearse muchas consideraciones y especialmente prejuicios  anteriormente existentes el papel de los  pueblos y sus líderes, o algunos de sus sectores como las mujeres, los jóvenes, los obreros, los campesinos, indígenas, etc.

Esto se puede apreciar cuando se analizan las concepciones de los intelectuales de estas últimas generaciones sobre sus respectivos  pueblos y los diversos sectores y clases sociales que lo componen. Ellos han sido producto y productores de las nuevas circunstancias que han llevado a los  pueblos a desafiar criterios fatalistas apologéticos de la ideología neoliberal, reminiscencias de socialdarwinismo que bajo nuevos ropajes aun afloran en concepciones racistas, -como las manifiestas ante la irrupción de los pueblos indígenas de Latinoamérica por su dignificación-, así como   posturas delictivas, evasivas o de indiferencia de algunos individuos, también pertenecientes a la especie humana, pero que según parece no constituyen ni la tendencia general, ni mucho menos la mayoría de la progresiva evolución del género humano.

Las últimas generaciones intelectuales han sido testigos de nuevas guerras y genocidios que en ocasiones no tienen nada que envidiar a las guerras  mundiales producidas en la anterior mitad del siglo  XX. Sus expresiones de preocupación y tristeza ante las consecuencias del incremento de la carrera armamentista, en tanto crece la pobreza y el hambre en grandes regiones del planeta no se dejan aplastar por la resignación, ni propugnan simplemente la piedad ante ellas. Sus actitudes han sido de combate  y de enfrentamiento contra tales actitudes en esencia misantrópicas, han sabido utilizar el filo de sus palabras en poemas, ensayos, canciones, declaraciones, alegatos, etc., junto al filo de sus  pinceles y cinceles, para lograr  obras plásticas de denuncia contra todo crimen y de evocación de sociedades más humanas y ecológicamente más seguras.

El tema ecológico no estuvo muy presente de manera sistemática en las primeras generaciones intelectuales del pasado siglo XX en América Latina, pero paulatinamente los de la segunda mitad del mismo estuvieron obligados a reflexionar sobre ellos con urgente necesidad y apareció con más frecuencia. 

El tema de la solidaridad entre los pueblos y en especial el latinoamericanismo, frente a la agresividad del imperialismo de los Estados Unidos de América siempre ha estado presente desde las primeras décadas del siglo XX no solo en la intelectualidad, sino en algunos sectores de la población latinoamericana, en unos países más que en otros,  gracias en parte a su labor política, periodística, educativa y cultural. Pero no cabe dudas que este adquiriera una dimensión extraordinaria con el impetuoso avance de las actitudes integracionistas estimuladas por algunos gobiernos que han fructificado mucho más a inicios del siglo XXI en nuevas comunidades de países como la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, (CELAC). etc.

Este hecho se ha reflejado de un modo u otro en muchas reflexiones de las más recientes generaciones de la   intelectualidad latinoamericana induciéndoles a cuestionarse muy críticamente cualquier expresión de racismo o xenofobia y a promover ideas y actitudes dignificantes de la condición humana independientemente de la extracción social y procedencia territorial o nacional de los hombres y mujeres que habitan este planeta.

En especial se observa el distanciamiento crítico al uso manipulativo de los medios masivos de comunicación así como de innumerables productos  de la actual revolución científico técnica, como juegos electrónicos, inadecuados usos de internet, etc.,  que en lugar de potenciar las dimensiones de la actividad humana, las minimizan o la convierten en mecanismos algoritmizados con el objetivo de  programar y manipular con facilidad a determinados sectores sociales, en particular consumidor eternamente insatisfecho con productos superfluos y mercancías banales estimuladas por una mentalidad consumista, tan necesaria a la reproducción permanente de la sociedad capitalista.

El derrumbe de sistema socialista mundial puso en la mesa de debate, más allá de cuestiones de estrategias económicas, militares, sociales, etc., el asunto del papel de innumerables mecanismos ideológicos y psicológicos inherentes a la condición humana que la mayor parte de los experimentos de  “socialismo real” no supieron manejar y solucionar con eficiencia.

          Tales problemas de los cuales no escapa la atención sobre nuevos ensayos alternativos de gobiernos de orientación socialista han estado muy presentes en la mayor parte de las consideraciones de la intelectualidad latinoamericana más reciente preocupada por el presente y el futuro inmediato de la humanidad.

 En esas preocupaciones se aprecia una profunda confianza en el papel desalienador de la educación y de la cultura, como ha sido usual en generaciones intelectuales anteriores, pero también considerando la necesidad de profundas transformaciones socioeconómicas que propicien mejores condiciones de vida a los hombres, pues de lo contrario implicaría distanciarse de una comprensión materialista de la historia y propiciar especulativas y abstractas propuestas idealistas de mejoramiento social ensayadas y fracasadas en muchas partes del mundo.

El tema de valor y la especificidad de la cultura latinoamericana y caribeña siempre ha estado latente de un modo u otro en las reflexiones de los intelectuales latinoamericanos del pasado siglo XX, pero sin dudas iría adquiriendo mayor atención en el último tercio del mismo condicionado por la mayor interacción cultural y educativa entre los países de esta región.

          El reconocimiento de una producción filosófica latinoamericana no ocupó, salvo excepciones,  interés especial de las primeras generaciones que transitaron el pasado siglo XX, pero desde los años cuarenta fue tomando relativa atención y se plasmó en la labor de rescate del pensamiento latinoamericano ilustrado y el del tránsito del siglo XIX al XX, como el positivismo, el espiritualismo, el eclecticismo y el irracionalismo en consonancia con una labor similar que se emprendía en varios países como México, Perú, Cuba,  Argentina, etc. Este tema adquiriría mayor significación desde fines de los años sesenta cuando  se incrementaron considerablemente los estudios sobre la producción filosófica latinoamericana. Paulatinamente comenzaron a expresarse los necesarios vínculos de las nuevas generaciones intelectuales con las mejores expresiones del pensamiento latinoamericano anterior.

Han subrayado que la condición del hombre, la humana, solo es posible analizarla en el constante proceso de humanización, que implica la justicia social, la igualdad fundamental en la sociedad, la participación creadora y de consumo de los bienes materiales necesarios a la vida, así como de la gestión y participación de la vida espiritual, artística y cultural en general. Todo lo cual implica un proceso de desalienación y libertad en las diferentes dimensiones de la social

          La mayoría de los exponentes del pensamiento latinoamericano en sus diversas expresiones  han propugnado una confianza en el  progreso social, bien desde un optimismo epistemológico, tecnológico o cultural general, lo que no implica críticas al progreso unilateral, sobre todo al practicismo consumista vulgar, que nada tiene que ver con la justa necesidad del consumo humano en todos los campos de la vida.

La problemática de la relación entre determinismo  y libertad ha sido frecuentemente cultivada, particular concibiendo la libertad como agente desalienador, que permite recuperar la condición humana frente a los mecanismos de enajenación. Y, el examen de las condiciones de enajenación, sobre todo económicas, que los reproducen.    

          Los valores como componentes de la condición humana están muy presentes, y en ella se aprecia una no siempre muy clara separación entre  posturas objetivistas o subjetivistas, relativistas o universalistas en especial al analizar el tema de la conciencia religiosa, sus orígenes y diversas expresiones.

El tema axiológico, tanto en su dimensión ética como estética, aun cuando estuvo siempre presente en la reflexión filosófica latinoamericana anterior al siglo XX, no cabe dudas que en este último alcanza su mayor esplendor.   

El tema de la relación de la pareja humana, la realización del individuo a través del amor y el altruismo, sin que se la haya dedicado demasiada atención a   la dimensión erótica del ser humano, ha sido preocupación permanente y ha superado las concepciones subestimadoras y discriminatorias  del sexo femenino.

El pensamiento latinoamericano del siglo XX, como tendencia continuó cultivando la confianza en el papel de  la ciencia, la técnica y el optimismo epistemológico con algunas excepciones.

La elaboración de unos apuntes como estos para un análisis sobre algunas reflexiones en relación con  condición humana en el pensamiento filosófico latinoamericano del siglo XX que solamente tome en consideración los resultados de un grupo relativamente pequeño de países (México, Colombia, Argentina,  Cuba, Puerto Rico y Perú) y no debe pretender enunciar propuestas conclusivas de envergadura, pero tampoco debe impedir que adelantar algunas conclusiones preliminares. 

Entre ellas se destaca que los representantes más significativos de la   vida intelectual latinoamericana del siglo XX indudablemente han dado continuidad y enriquecido —por múltiples vías de expresión cultural y en especial a través de diferentes formas de la práctica educativa, política, intelectual— la prevaleciente  tendencia humanista, desalienadora y contrahegemónica  que ha caracterizado en sentido general a la historia latinoamericana de dicho                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    pensamiento en,  a pesar de la existencia en la cultura del siglo XX de algunas  manifestaciones  alienantes, retrógradas y conservadoras, pero estas no constituyen la tendencia prevaleciente.

Resulta muy válido en tal justipreciación aquel aforismo de José Martí en el que afirmaba: “El sol quema con la mismas luz que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz” [19] .  Existen motivos suficientes para sentir orgullo por la extraordinaria riqueza de las reflexiones antropológico-filosóficas generadas por la intelectualidad latinoamericana del siglo XX. Eso no significa en modo alguno subvalorar aquellas desarrolladas en otras épocas y regiones del orbe, sencillamente de lo que debe tratarse es de subvalorarla en el concierto universal de las ideas.



[1] Memorias del Congreso Internacional de Filosofía Contemporánea. Universidad de San Buenaventura. Bogotá. 2011.

[2] Véase: Colectivo  de  autores dirigido por Pablo Guadarrama González  y  Miguel Rojas  Gómez,  El  pensamiento  filosófico en  Cuba en el  siglo  XX: 1900-1960), Universidad Autónoma del Estado de México, 1995;  Editorial Félix Varela, La Habana , 1998; Editorial Pueblo y Educación, La Habana , 2002.

[3] Véase: P.  Guadarrama, Positivismo en América Latina, Universidad Nacional Abierta a Distancia, Bogotá, 2001; Antipositivismo en América Latina, Universidad Nacional Abierta a Distancia, Bogotá, 2001; Positivismo y antipositivismo en América Latina, Editorial Ciencias Sociales, La Habana , 2004.

[4] Véase: P.  Guadarrama, Marxismo  y antimarxismo en América Latina, Editado  por  la Universidad INCCA de Colombia, Bogotá, l990;  Ediciones El  Caballito, México-Editora Política, La Habana ,  México D. F., 1994; El perro y la Rana , Caracas, 2012; Colectivo  de  autores dirigido por P.  Guadarrama,  Despojados de todo fetiche, La autenticidad del pensamiento marxista en América latina, Universidad INCCA de Colombia, Bogotá, 1999; M. Rojas Gómez, Mariátegui, la contemporaneidad y América Latina, Bogotá, Ediciones de la Universidad INCCA , 1994.

[5] Véase: Colectivo  de  autores dirigido por P.  Guadarrama,  Humanismo y Filosofía de la Liberación en América Latina, Editorial, El Búho, Bogotá, 1993. Miguel Rojas Gómez, et. al. Una nueva filosofía de la conciencia y la libertad. (Estudios sobre la obra filosófica de Alejandro Serrano Caldera), Editorial Universitaria, UNAN-Managua, 1993. R.  Plá León. Una lógica para pensar la liberación de América Latina. La Habana , Editorial de Ciencias Sociales, 1994.

[6] Véase: P. Guadarrama, Humanismo,  marxismo y  postmodernidad,  Editorial de  Ciencias Sociales, La Habana , 1998; Cano, L. y X. García. El posmodernismo, Esa fachada de vidrio, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana , 1994.

[7] P. Guadarrama,  Humanismo en el pensamiento latinoamericano, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana , 2001; Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja, 2002; Universidad Nacional de Loja-Universidad de Cuenca-Casa de la Cultura Ecuatoriana , Loja, 2006; Pensamiento latinoamericano: Humanismo vs. Alienación, Editorial El Perro y la Rana , Ministerio de Cultura, República Bolivariana de Venezuela, Caracas, Tomo I, II y III.   2008.

[8] .  A. Saladino, (Compilador),  Humanismo mexicano del siglo XX, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, Vols. I, II y III, 2004.

[9] . S. Castro-Gómez, A Flores-Malagón y G. Hoyos Vásquez, (Editores), Pensamiento colombiano del siglo XX, Bogotá,   Instituto Pensar, Universidad Javeriana, Tomo I. 2007, Tomo II, 2008, Tomo III. 2009.

[10] . M. L. Rivara de Tuesta, La intelectualidad peruana del siglo XX ante la condición humana, Lima,  Fondo de Cultura Económica, T. I, II, y III. 2004.

[11] Colectivo de autores, La condición humana en el pensamiento cubano del siglo XX, Editorial Ciencias Sociales, La Habana , Tomo I.  2011, Tomo II.  2012.

[12] P. Guadarrama, Dirección y asesoría de la investigación científica, Bogotá,  Editorial Magisterio,  2009, p. 73; Editorial Ciencias Sociales, 2012,  La Habana , p. 95.

[13] Véase: P. “Guadarrama, Trascendencia de la  filosofía de Andrés Bello e identidad latinoamericana”, En P. Guadarrama, Pensamiento Filosófico Latinoamericano, Humanismo, método e historia, Planeta-Universidad de Salerno-Universidad Católica, Bogotá, Tomo I. 2012.

[14] Véase: P. Guadarrama, José Martí y el humanismo latinoamericano, Convenio Andrés Bello, Bogotá, 2003.

[15] Según Carlos Rojas Osorio: “Guadarrama caracteriza la filosofía latinoamericana, por el humanismo, la búsqueda de emancipación y la crítica antihegemónica C. Rojas Osorio, “El pensamiento Filosófico del Caribe”, en Dussel, Enrique, et. al. El Pensamiento Filosófico Latinoamericano, del Caribe y “Latino”, México, Siglo XXI- Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, 2009, p. 484

[16] Véase: Colectivo de autores, La condición humana en el pensamiento cubano del siglo XX, Editorial Ciencias Sociales, La Habana , T.I. 2011.

[17] M. T. Vila Bormey,  M, Rojas Gómez,  y P. Guadarrama, “Conclusiones”, Colectivo de autores,  La condición humana en el pensamiento cubano del siglo XX, Editorial Ciencias Sociales, La Habana , 2011. p. 380

[18] Véase: J. Gracia, Rabossi,  E. Villanueva, y M. Dascal, análisis filosófico en América Latina,  Fondo de Cultura Económica, México, 1985.

[19] J. Martí, “Tres héroes” en La Edad de Oro,  Nueva York. 1889, Obras Completas, Editora  Ciencias Sociales, La Habana , 1976, Tomo 18. p. 305.