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Formación de la conciencia ambiental: importancia de la ética ambiental y la educación ambiental en este proceso
Anisley Morejón Ramos
Morejón Ramos, Anisley. Formación de la conciencia ambiental: importancia de la ética ambiental y la educación ambiental en este proceso. Evento: III Taller GEMAS-Sección de Medio Ambiente de la Sociedad Económica de Amigos del País. Cuba., La Habana, Fecha: 2006-10-01

La deplorable situación de contaminación, pérdida de la biodiversidad, agotamiento de la capa de ozono, desertificación, sequía, entre otros problemas que afectan al planeta, llegan a alcanzar niveles inusitados, siendo estos problemas ambientales desencadenados por la actitud del hombre en su producción y reproducción social, construyendo un entorno cada día más afectado no solo para la naturaleza sino para el propio hombre.

Esta degradación del entorno es la consecuencia de un largo proceso de evolución, un proceso donde el hombre a lo largo de su desarrollo ha pretendido dominar la naturaleza, viendo en esta un medio para su crecimiento económico, no reconociendo en esta valores intrínsecos, perjudicando con estos no solo a la naturaleza, sino también a la propia especie humana, haciéndose notable: “el empeoramiento de la calidad del medio humano como resultado de la industrialización y urbanización, el agotamiento de los recursos energéticos y materias primas, el crecimiento global de la población lo cual provoca tensiones sobre la naturaleza y la destrucción de los mecanismos de regulación de la biosfera por efectos negativos de la contaminación.”1 Trayendo esto aparejado: la amenaza de la supervivencia de numerosas especies, la vida en un ambiente sano, la posibilidad de incrementar la calidad de vida, y propiciar la vida en el planeta azul a futuras generaciones.

Los graves problemas que presenta el medio ambiente, los cuales amenazan y ponen en riesgo la calidad de vida y la posibilidad de supervivencia a futuras generaciones, “...cuando se extiende el conocimiento del peligro de la afectación irreversible que se causa sobre la naturaleza, cuando nos encontramos en un momento del desarrollo social donde la relación sociedad– naturaleza–sociedad o naturaleza–sociedad–naturaleza ha alcanzado una dimensión imperativa ...”2 vemos lo imprescindible de la formación de una conciencia ambiental en la sociedad, creando de esta forma un sentimiento de amor y respecto hacia la naturaleza, reconociendo en esta valores intrínsecos, y lo valioso de su protección por parte de toda la humanidad.

Para la formación de una conciencia ambiental es necesario el desarrollo de la Ética Ambiental y la Educación Ambiental, como procesos indispensables en la conformación de dicha conciencia ambiental, la combinación de ambos procesos posibilita un óptimo desenvolvimiento de este objetivo, mediante los cuales se introducen un “...conjunto de principios y valores morales en las conductas humanas que establecen la autodeterminación y autoconfianza del individuo para conservar y mejorar la calidad ambiental y los recursos naturales”3, con el fin de que el hombre no se sienta independiente de la naturaleza sino como parte integradora de la misma, como el único agente posible de reparar el gran daño ocasionado y posibilitar una alta calidad de vida en nuestra sociedad.

Reflejando la importancia que tiene el estudio de los problemas ambientales, debido a la gran contaminación del planeta, así como la importancia de la búsqueda de soluciones para detener la destrucción a la cual esta siendo sometido. Vemos la importancia de realizar esta investigación la cual tendrá como objetivo central demostrar la necesidad de la formación de una conciencia ambiental en el hombre, de los valores y principios que hay que consolidar en los seres humanos para que estos tengan un compromiso moral con la naturaleza, y con las futuras generaciones.

Esta investigación que presentamos se avala a través de la Ética como ciencia filosófica, la cual ha estado “tradicionalmente dedicada al análisis científico de los procesos, relaciones y el comportamiento moral de los hombres en sociedad, así como a investigar, fundamentar y valorar teóricamente el sistema de ideales, valores, cualidades, principios y normas morales”4. Teniendo la cual que afrontar en su devenir el impacto de la ciencia y la tecnología, adecuándose a estos nuevos hechos. De ahí que aparezca la Ética Aplicada para dar respuesta a las nuevas problemáticas del desarrollo social, y ampliar el quehacer filosófico, posibilitando de esta forma enfrentar los nuevos acontecimientos desde una perspectiva filosófica.

Debido a esta premisa, abordaremos esta problemática desde la ética, relacionando dicha ciencia con la educación, introduciendo de esta forma el desarrollo de la Ética Ambiental y la Educación Ambiental, como procesos esenciales en la formación de una conciencia ambiental

La formación de una conciencia ambiental en el hombre es de gran importancia, para lograr crear un sentimiento de amor y respeto hacia la naturaleza, logrando de esta forma que la sociedad sienta la necesidad de proteger y reparar el daño irreversible que ha provocado al medio ambiente, siendo esta el único agente causante de la destrucción en la que encontramos al planeta, y la única con capacidades para detener esta barbarie, buscando las vías para conformar a un hombre con “...la necesaria conciencia de la responsabilidad individual en el cuidado y preservación del entorno...”5.

La conciencia ambiental como el conocimiento o noción del problema ambiental, el sentimiento interior por el cual apreciamos nuestras acciones hacia el medio ambiente, no es innata, no se encuentra de forma apriorística en los individuos, teniendo esto como resultado la necesidad de formar a un nuevo hombre, a un hombre concientizado con los problemas ambientales que presenta el planeta, generados por su conducta y actitud, siendo imprescindible“...la formación de un nuevo sistema de valores donde predominen la solidaridad y la responsabilidad con la sociedad y el entorno.”6

Para la formación de la conciencia ambiental: en el hombre son fundamentales dos procesos:

La Ética Ambiental: mediante la cual se trata de conformar un adecuado comportamiento del hombre hacia la naturaleza, reconociendo sus valores y la necesidad de su cuidado y respeto.

La Educación Ambiental: mediante la cual se instruye a los individuos acerca de las grandes afectaciones del medio ambiente, y se trata de que estos busquen soluciones para la protección y cuidado del entorno, mediante este proceso se busca el “...desarrollo de la conciencia local y planetaria en el reconocimiento de que los problemas ambientales afectan al conjunto de la humanidad.”7

Estos dos importantes procesos nos permiten formar un hombre ecológico, concientizado de las grandes afectaciones causadas al medio ambiente, de la necesidad de la existencia de una “...nueva moral socioecológica que sea una ética de las relaciones entre los humanos y la naturaleza, y también una ética de la circulación de los bienes naturales entre los propios humanos.”8

Además nos dan el conocimiento del estado de degradación en el que se encuentra el planeta, y del papel imprescindible que desempeña el hombre en este grave problema que el mismo ha desatado, como agente causante de este daño irreversible al entorno, ya que estos problemas ambientales son “atentados al medio ambiente (...) estos atentados (...), no son el resultado del azar, sino un subproducto de la actividad humana, mas concretamente de la actividad económica basada en la utilización de los diferentes recursos naturales.”9

La Ética Ambiental y la Educación Ambiental constituyen dos procesos de gran importancia para la formación de una conciencia ambiental en el hombre, la vinculación entre ambas es indispensable para lograr este objetivo ya que al complementarse logramos una completa aprehensión de los problemas, afectaciones y condiciones en las cuales se encuentra el medio ambiente, así como del sistema de valores que se debe conformar en nuestra sociedad, para crear sentimientos de amor, respeto y cuidado hacia la naturaleza.

La importancia que tiene la Ética Ambiental debe ser trasmitida a través de la Educación Ambiental, complementándose y lográndose así el cumplimiento de sus objetivos, los cuales se resumen en proporcionar una vida duradera a nuestra especie, al entorno, y garantizar la vida en el planeta a futuras generaciones, además “...lograr que la población mundial tenga conciencia del medio ambiente, se interese por el y por sus problemas conexos y que cuente con los conocimientos, aptitudes, motivaciones y deseos necesarios para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de las soluciones a los problemas actuales (...) y en lo sucesivo.”10 Estas dos procesos “...son permanentes en los que se tiene que ir formando la actitud y toma de conciencia de la realidad y el impacto en la calidad de vida, de ahí el necesario cambio de estilo de vida que es imprescindible asumir para lograr una verdadera conciencia ambiental.”11

Vemos en el desarrollo de ambas la posibilidad de “...creación de capacidades endógenas en las comunidades para el manejo de sus recursos de forma sostenible, la diferenciación de las individualidades; derechos de las etnias, minorías y genero; el respeto a la diversidad cultural, la solidaridad, la equidad y justicia social y la producción de bienes y servicios sin agresión ecológica ...”12

Por la gran importancia que tienen la vinculación de la Ética Ambiental y la Educación Ambiental es necesario que se haga un trabajo arduo en el desarrollo de ambos procesos, posibilitando su alcance no solo al nivel educacional, sino a todos los restantes sectores de la sociedad, resultando esta relación “...un elemento decisivo en la transición hacia una nueva fase ecológica, que permitiría rebasar la actual crisis, y en la cual se transmita un nuevo estilo de vida, y se cambien, profunda y progresivamente, la escala de valores y las actitudes dominantes de la sociedad actual.” 13

Esta vinculación, la vemos reflejada como un paso elemental para la formación de una conciencia ambiental, y estaría formada al menos por tres elementos:

  1.  “El establecimiento de una teoría, una mentalidad y un pensamiento ambiental, que planteen la transformación de las teorías, criterios e instrumentos para conducir los procesos socioeconómicos hacia estilos de desarrollo ambientalmente compatibles. Ello implicaría el desarrollo de una conciencia crítica sobre la problemática ambiental, comprendida como la capacidad de captar la génesis y la evolución de los problemas ambientales. Todo ello significa la construcción de un saber ambiental.”14
  2. “La difusión de una “ética ambiental”, basada en un marco axiológico, y la construcción de una racionalidad ambiental contentiva de los principios morales que legitimen las conductas individuales y el comportamiento social en relación con el medio ambiente. Ello implicaría el desarrollo de actitudes y comportamientos conducentes a la participación de la sociedad en la preservación del equilibrio ambiental.”15
  3. “La capacidad de accionar e implementar proyectos de gestión ambiental participativos, que conlleven al desarrollo de habilidades e instrumentos tecnológicos necesarios para la solución de los problemas ambientales.”16

Esta visión integradora de la Ética Ambiental y la Educación Ambiental es imprescindible para “que se produzcan profundos cambios en la mentalidad de los hombres y se creen patrones de conducta sostenible, de manera que las personas y las sociedad estén más conscientes del efecto del medio ambiente sobre su bienestar general y del impacto que sobre el ejerce sus estilos de vida.”17 ya que los principios que propugna la Ética Ambiental, constituyen una valiosa ayuda a la hora de formar valores en los hombres, jugando un papel determinante en este proceso la educación.

Cada una de estos procesos cuentan con determinados principios y tienen el cometido de crear y desarrollar en el individuo valores, para formar una correcta interacción del hombre con la naturaleza, para esto es necesario tener un conocimiento de estos principios y valores, por la gran importancia que ellos significan para la formación de una conciencia ambiental en la sociedad cubana.

Por lo planteado anteriormente vemos la imperiosa necesidad de introducir y desarrollar una Ética Ambiental, así como una Educación Ambiental que permitan:

  1. “Tomar conciencia.
  2. Analizar los valores actuales.
  3. Participar responsablemente.
  4. Conocer modelos de intervención.
  5. Tomar decisiones.
  6. Elaborar, gestionar e implantar proyectos.
  7. Concertar con otros autores, sin perder de vista la solidaridad global y la equidad social.”18

Estos objetivos perseguidos por ambos procesos son de gran importancia para toda la sociedad, para lograr de esta forma, un cambio necesario del estilo de vida consumista, romper con la identificación que se ha hecho entre crecimiento económico y desarrollo, erradicar “...la generación de desperdicios, la degradación ambiental y los altos niveles de contaminación”19 contribuyendo de esta forma a cambiar la racionalidad que rige el funcionamiento de la economía actual, donde “...no hay compromiso con el futuro, y la situación ambiental no puede ser resuelta sin tal compromiso.”20

Para una interiorización correcta de estos principios y valores vamos a darlos a conocer diferencialmente, explicando la importancia que tiene cada disciplina en este cometido.

Los principios que propone la autora de la Ética Ambiental son los siguientes:

  1. “Solidaridad, es un sentimiento que presta a la ayuda mutua, es el apoyo para lograr la comunidad de criterios, intereses y acciones.
  2. Prudencia, es el discernimiento adecuado para saber elegir, es el juicio ponderado para todas las acciones humanas.
  3. Sensibilidad, es la capacidad afectiva o emotiva que se expresa bajo la forma de sentimientos y experiencias vividas, además de la intensidad con que se pueden captar los estímulos.
  4. Justicia, se refiere al ordenamiento social justo, a la equidad que debe primar en la sociedad.”21

Estos principios posibilitan una fructífera educación de los seres humanos, ayudando a formar en estos una conciencia ambiental, proporcionando así una mayor comprensión de los problemas ambientales, y el gran deterioro que presenta el ambiente, siendo este causado por la propia acción del hombre. La difusión de estos principios permitirán la creación de nuevos valores como: el respeto por la naturaleza, teniendo en cuenta que esta posee un valor intrínseco, debiendo tener consideración a todos los ecosistemas, además permitirá cambiar la actitud irracional hacia la naturaleza, logrando de esta forma comprender que debemos aprender a convivir con ella, sin destruirla como si fuera nuestra enemiga.

De acuerdo con estos principios propugnados por la Ética Ambiental la actitud mas lógica es que estos principios se globalicen con gran imperiosidad, y así detener la destrucción injusta, inhumana e insensible que se esta llevando contra la naturaleza y poder vivir en un mundo lleno de justicia y equidad social.

La difusión de estos principios y su incorporación en la conducta y valores del individuo, es una manera de parar con las denominadas “sociedades de consumo.” La cuales están “basadas en el derroche de recursos naturales, (...) convirtiéndose en grandes depredadoras de su medio...”22, estos patrones de consumo, siguen el modelo de generaciones, convirtiéndose actualmente en modelos insostenibles, por lo que hay una gran urgencia de modificar esta actitud de la sociedad ante la naturaleza, deseando alcanzar “un grado de conciencia tal que permita valorar las implicaciones de cada acto de consumo sobre el medio ambiente.”23

Después de haber realizado un recorrido por los principios que propugna la Ética Ambiental vamos adentrarnos en los valores que trata de conformar en la sociedad la Educación Ambiental, los cuales tienen el cometido de lograr “...la modificación de las actitudes y de los comportamientos...”24, siendo esto un objetivo primordial de esta importante disciplina, ya que “los problemas ambientales no son producto de la fatalidad. Sus causas se encuentran mas en las decisiones que se toman, que en las condiciones naturales.”25

No siendo las deplorables condiciones que encontramos en el planeta el resultado de la casualidad sino que son el “...resultado de condiciones sociales, políticas y económicas...”26 por lo que “...la humanidad está llamada a revisar los criterios sobre los que se basa su comportamiento y sus decisiones.27

Debido al uso inadecuado de los recursos naturales por parte del hombre, y la concepción desacertada del carácter inagotable de estos, así como la inexistencia de un sistema de valores que promuevan el amor y respeto hacia la naturaleza, incorporada al comportamiento del hombre, es que se nos hace imprescindible la formación de estos valores a nivel global, pero teniendo en cuenta la especificidad de cada país. Siendo estos valores:

  1. “La tolerancia, que en Educación Ambiental debe ejercerse en el marco de los debates, de las discusiones sobre toma de decisiones, debe permitir que el debate transcurra sin agresividad, sin que sea apriorístico, permitir igualmente la comprensión de las distintas posiciones, aunque ello no nos obligue a aprobarlas o incluso, si queremos, llegar a cambiarlas.
  2. La solidaridad, entre personas contemporáneas, habitantes del mismo planeta y sobre todo con las futuras generaciones.
  3. La responsabilidad no se trata de sentirse culpables o de actuar como si los problemas no nos afectasen, se trata de ser consciente, de reflexionar, de implicarse, de actuar.”28
  4. La identidad: sentimiento de pertenencia, valor de no sentirnos independientes del entorno que producimos.

Esto no significa que este sistema de valores se deba imponer a cada individuo, ni a toda sociedad, ya que el objetivo en cuestión de valores desarrollado por la Educación Ambiental, seria violado, ya que este persigue “...avanzar en la búsqueda de valores que se adapten mejor a la lucha por la supervivencia de la humanidad y a una mejor gestión de los recursos, incluyéndose la gestión de estos recursos a largo plazo”29, no busca la implantación de un sistema único de valores, ya que “...en el marco de la Educación Ambiental, la educación de los valores debe, en primer lugar permitir a la persona revelarse a si misma los elementos de su propio sistema de valores y en segundo lugar, clasificar sus principales componentes y como resultado se va conformando un sistema de valores, actitudes y comportamientos, del que cada cual es responsable, en función múltiple de factores sociales y culturales...”30

Cada individuo debe incorporar a su conducta los valores que cree correctos, esta apropiación debe ser autónoma, para poder lograr una satisfactoria formación de su sistema de valores, aunque esto nos sugiere que no puede existir un sistema de valores único, es imprescindible tener el conocimiento de que “...existen valores de una gran importancia en la educación ambiental y que no pueden olvidarse su dimensión concreta de educación cívica....”31, siendo estos los mencionados con anterioridad, es decir, la tolerancia, la solidaridad, la responsabilidad y la identidad, los cuales no deben faltar en el sistema de valores de toda la humanidad, el desarrollo de este sistema de valores posibilita la formación de un espíritu crítico, responsable, tolerante, coherente, participativo y solidario, con respeto por todas las formas de vida.

Actualmente no existe una conciencia ambiental sólidamente conformada, aunque hay una tendencia a la universalidad, todavía se encuentran elementos dispares, siendo algunos de estos de influencia negativa y de gran pesimismo hacia el futuro, llegando a plantear su inexistencia y por lo tanto no ven la necesidad de un cuidado extremo del medio ambiente.

Ante esta posición encontramos numerables personas inmersas en la imperiosa tarea de proteger el medio ambiente y al hombre, logrando comprender la magnitud de lo que implica la deplorable situación ambiental, realizando el máximo de esfuerzos para la formación de una conciencia ambiental, como la vía para detener el deterioro del planeta, por la necesidad de formar a un hombre de nuevo tipo, concientizado con el papel que juegan en la destrucción de la naturaleza, y que cuente con la capacidad de trazar y desempeñar medidas efectivas para detener esta depredación atroz, causada por su forma de relacionarse con el medio.

REFERENCIAS:

1 Alfonso Leonard Pedro, Algunas consideraciones sobre los impactos ambientales de los modelos de desarrollo actuales, Colectivo de autores, Tecnología y Sociedad, GEST, Editorial Félix Varela, La Habana, 1999.

2 Thalia M Fung, Medio Ambiente y conciencias plurales, Capitulo II Conciencia y educación ambiental, Carlos Delgado, Cuba Verde , en busca de un modelo para la sustentabilidad en el siglo XX, selección, compilación y edición científica, editorial José Martí, 1999. 3 Letf Enrique, Ecología y capital, Editorial siglo XXI, México, 1994.

3 Letf Enrique, Ecología y capital, Editorial siglo XXI, México, 1994.

4 Bombino. Luís R, Introducción. A propósito de una polémica amistosa. Ética y Sociedad, Tomo I Editorial: Félix Varela, La Habana, 2002.

5Espinosa Llorens, María, Crisis ambiental, sociedad y educación, Ecología y Sociedad estudios, compiladores Dra. Thalia Fung Riverón, Dr. Carlos Delgado, Editorial CENIC, Ciudad de La Habana, Cuba, 1996.

6 Acosta Sariego, José Ramón, Una bioética sustentable para un desarrollo sostenible, Ecología y Sociedad estudios, compiladores Dra. Thalia Fung Riverón, Dr. Carlos Delgado, Editorial CENIC, Ciudad de La Habana, Cuba, 1996

7 Novo María, La Educación formal-no formal: dos sistemas complementarios. Revista iberoamericana de Educación # 11, 1996.

8 Folch Ramón, Capitulo I: El largo camino hacia la ética ambiental, Ambiente, Emoción y Ética. Actitudes ante la cultura de la sostenibilidad, Editorial Ariel, Barcelona, 1998.

9 Giordan Andre, Souchon Christian, La educación ambiental: guía practica, Editorial S.L Sevilla España, marzo, 1995.

10 Gómez Francisco, Medio Ambiente, Editorial Bochica, Bogotá, 1987.

11 Valdés Celida, Tesis doctoral: La dimensión ética de la educación ambiental, año 2001.

12 Fernández Soriano Armando, Fundación de la naturaleza y el hombre, Comision4. Movimientos sociales, iniciativas gubernamentales y el derecho al desarrollo, Conferencia internacional ética y cultura del desarrollo sostenible: construyendo una economía sostenible, publicación Centro Félix Várela, La Habana, 1998.

 13 José M Mateo Rodríguez, La cultura de la naturaleza como base de la educación ambiental, Anuario de ecología, cultura y sociedad, año 1, numero 1, 2001, Ciudad de La Habana.

14 Ferreira, L. “Educacao ambiental ou aulas de ecologia Equivoco generalizado.” Anais, Vol. II, Río de Janeiro, 1994.

15José M Mateo Rodríguez, La cultura de la naturaleza como base de la educación ambiental, Anuario de ecología, cultura y sociedad, año 1, numero 1, Ciudad de La Habana, 2001.

16 Ibídem.

17García Fernández Jorge, La educación ambiental y el desarrollo sostenible, Capitulo II Conciencia y educación ambiental, Cuba Verde, en busca de un modelo para la sustentabilidad en el siglo XXI, selección, compilación, y edición científica, Delgado Carlos, editorial José Martí, 1999.

18palma de Arraga Lilian, Fortalecimientos de la capacidad interdisciplinaria en Educación Ambiental, Revista Iberoamericana de Educación # 16 Educación Ambiental y formación, 1996.

19 Cartillas de educación ambiental, cartilla # 1: conceptos ecológicos fundamentales, Instituto de Ecología Política, Programa de atención primaria al Medio Ambiente.

20 Delgado Carlos, La educación ambiental desde una perspectiva política, Capitulo II Conciencia y educación ambiental, Cuba Verde, en busca de un modelo para la sustentabilidad en el siglo XXI, selección, compilación, y edición científica, , editorial José Martí, 1999.

21 Valdés Celida, tesis doctoral: La dimensión ética de la educación ambiental, año 2001.

22 Balari, Eugenio R, La imposición del consumo o la libertad de escoger, Hacia un consumo sustentable: la dicotomía actual entre consumo y medio ambiente, Anuario de ecología, cultura y sociedad, año 1, num. 1, 2001.

23 Ibídem.

24 Giordan Andre, Souchon Chirstian, La educación ambiental: guía practica, Editorial S.L, Sevilla, España, marzo 1995.

25 Ibídem.

26 Ibídem.

27 Ibídem.

28 Ibídem.

29 Giordan Andre, Souchon Chirstian, La educación ambiental : guía practica, Editorial S.L, Sevilla, España, marzo 1995

30 Ibídem.

 31 Ibídem.