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Julio Antonio Mella: los movimientos sociales y la unidad revolucionaria.
Olivia Miranda Francisco
Miranda Francisco, Olivia. "Julio Antonio Mella: los movimientos sociales y la unidad revolucionaria.", Marx ahora. La Habana. 2005. Nro. 19. págs. 157-174

No queremos  que todos sean de esta o aquella doctrina, esto no es primordial en estos momentos, que como en todos,  lo principal son los Hombres, es decir, seres que actúen con su propio pensamiento y en virtud de su propio raciocinio, no por el raciocinio del pensamiento ajeno.

Seres pensantes, no seres conducidos.

Personas, no bestias.

Julio Antonio Mella. Lenine coronado. Mella Documentos y artículos. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana , 1975).

Apenas instaurada la República neocolonial ( 20 de mayo de 19 02) nace, el 25 de marzo de 19 03, en la ciudad de La Habana , Nicanor Mc Parland: Julio Antonio Mella Un cuarto de siglo de vida fue suficiente para que este joven transitara de las aulas universitarias desde las que se proyecta nacionalmente como líder estudiantil revolucionario a figura continental entre los fundadores del marxismo y el leninismo en la América Latina.

El proceso de tránsito de Cuba de colonia española al primer experimento neocolonial yanqui del continente Latinoamericano que, iniciado a fines del siglo XIX con la intervención de los Estados Unidos cuando  los cubanos habían derrotado a  España dando origen a la guerra Hispano - Cubano - Norteamericana (1898), y la consiguiente ocupación del territorio hasta el 20 de mayo de 19 02 en que se instaura la República neocolonial - lastrada por documentos como la Enmienda Platt (1901) y los tratados de Relaciones y de Reciprocidad Comercial, impuestos al congreso insular (1903) - tuvo su momento culminante, precisamente en los años veinte, enmarcado en las dos etapas de la crisis económica mundial que se inician respectivamente en  1920 y 1929.

Es esta  la década en la que Julio Antonio Mella irrumpe en la vida política nacional (1922) y continental, para caer asesinado  - con apenas 26 años -  en México, por orden del tirano Machado ( 10 de enero de 19 29); año que marca la entrada de la Mayor de las Antillas en  lo que se ha denominado "crisis permanente de la economía cubana". Apenas siete años de vida política bastaron a Mella para  desplegar una impresionante actividad revolucionaria [1] lo que  explica  que este joven no pudiera legar a sus continuadores una obra teórica propiamente dicha, a diferencia de su coetáneo José Carlos Mariátegui. [2]

Las ideas Mella, se expresaron en artículos manifiestos, entrevistas, directamente relacionados con la coyuntura política nacional e internacional, tanto en Cuba como en México, en medio de las acciones políticas en las que participó siempre la primera línea de combate. La tribuna pública o la prensa periódica fueron los medios - salvo la publicación de algún que otro folleto- de que se valió para comunicarse con las masas. [3]

En el ingente accionar revolucionario de Julio Antonio Mella se destaca un elemento de especial significación: surge a la vida política nacional como fundador o militantes de los movimientos sociales cuyo número se incrementa tanto en Cuba como en la América Latina , a partir de los años veinte del pasado siglo; al calor de la penetración imperialista en Nuestra América, que José Martí había denunciado a fines del siglo XIX, como peligro inminente.

Mella persigue desde la Reforma Universitaria los mismos propósitos del Héroe de la última revolución anticolonial  y la primera dirigida a impedir la consumación de los propósitos neocolonialistas del naciente imperialismo norteamericano en la América Latina :  la unidad de las masas populares de Cuba y de los pueblos latinoamericanos, para enfrentar lo que ya, a la altura de la tercera década del siglo XX, había pasado de amenaza a realidad consumada: la conversión del neocolonialismo imperialista en un sistema de alcance planetario.

Es precisamente desde esta iniciación en el seno del movimiento estudiantil que se generó en todo el continente a favor de la Reforma Universitaria , y bajo la influencia de la Revolución Mexicana de 1910, y de la Revolución de Octubre de 1917, que Mella entra en contacto con las ideas marxistas y leninistas, proceso en el que influye decisivamente de su amistad entrañable con Carlos Baliño, colaborador de José  Martí en la fundación  del Partido Revolucionario Cubano (1892)

A través de Baliño, debió Mella adentrarse en el estudio de las obras de Marx y sobre todo de Lenin, que por entonces circulaban en nuestro medio, al mismo tiempo que recibía de manera directa y vívida, la influencia de las concepciones martianas con las que había entrado en contacto a través de su maestro de infancia, Salvador Díaz Mirón, poeta amigo del Héroe de Dos Ríos.

La estrecha relación con el dirigente sindical - de inicial formación anarquista - Alfredo López, ya por entonces enfrascado en la tarea de organizar un movimiento obrero unitario, desde la Secretaría General de la Federación Obrera de La Habana , le abre al joven estudiante universitario las puertas del movimiento obrero cubano, a cuyos dirigentes acudió en más de una ocasión en busca de experiencias para organizar el movimiento estudiantil. [4]

A la altura de la tercera década del siglo XX, comenzaba a hacerse evidente para los continuadores de la obra martiana, que esa liberación nacional no podía ser más que el primer paso de un proceso que tendría que concluir con la revolución social (que para Martí resultaba imprescindible en los Estados Unidos y las grandes potencias europeas de su época para subvertir el sistema) dirigida a eliminar toda forma de explotación del hombre por el hombre, a través de la lucha de las clases antagónicamente irreconciliables en la sociedad moderna;  evitable, a juicio de Martí en los pueblos que hoy denominamos tercermundistas, si resultaba posible la instauración en ellos de Repúblicas verdaderamente democráticas, de equilibrio interno entre las diversas clases y grupos etnoculturales, mediante la eliminación de toda forma de discriminación, y la implantación de la igualdad y la justicia sociales a través de la distribución equitativa del producto del trabajo; como fundamento de la igualdad política, legal; aunque sin dejar de admitir la posibilidad de que finalmente se hiciera también necesario el enfrentamiento clasista en los pueblos que, como Cuba, consideraba más cercanos a la naturaleza.

Mella encontró en Lenin respuestas a problemas todavía poco desarrollados o inexistentes en el mundo finisecular latinoamericano de Martí, que va descubriendo al calor de temprana   la actividad revolucionaria en nuevas condiciones histórico concretas. Comprendió, el primero entre los de su generación en Cuba, que la revolución antimperialista  y la socialista eran etapas de un mismo proceso, dialécticamente interrelacionadas, necesarias para  alcanzar y mantener la plena liberación nacional y la república de justicia social para los humildes a la que Martí aspiraba a fines del siglo XIX, pues  hacia 1920,  resultaba imprescindible  la eliminación de toda forma de explotación del hombre por el hombre, sin la cual no era imposible la igualdad social predicada por el Maestro. El imperialismo fase superior del capitalismo, El Estado y la revolución, las tesis leninistas sobre la lucha de los pueblos coloniales y necoloniales por su liberación, y a favor del derecho a la autodeterminación, le permitieron acceder a las esencias más profundas del capitalismo como sistema planetario, y  del neocolonialismo imperialista – algunas de las cuales habían sido intuidas por Martí gracias a la aplicación de su método histórico político de análisis de la sociedad -   y a los nexos entre la lucha por la liberación nacional y el socialismo desde una perspectiva ecuménica. El izquierdismo enfermedad infantil del comunismo amplió la  visión sobre  la unidad de las fuerzas revolucionarias para la liberación nacional que  había comenzado a formarse en él  al entrar en contacto con las ideas martianas en torno a la creación del Partido Revolucionario Cubano,  como factor esencial en la formación del sujeto multiclasista que exigía la lucha por  lo que  el Maestro había considerado como la segunda independencia de los pueblos de América Latina, la económica, sin la cual no podrían ser pueblos verdaderamente libres y soberanos; tal y como había dejado claramente expuesto en sus textos sobre la Conferencia Panamericana y la Monetaria Internacional , entre 1889 y 1891. Pero en las ideas de Mella el proletariado se perfila no sólo como la clase más confiable en la lucha nacional liberadora, sino, sobre todo, como fuerza directriz principal de la revolución política, y de la social  necesaria no sólo en los pueblos más desarrollados, como pensara Martí, sino también en los más cercanos a la naturaleza  cuya necesidad  había vislumbrado Martí sólo como posible. 

Este conjunto de elementos conformó la personalidad revolucionaria del joven fundador, junto a Rubén Martínez Villena, de la ideología del proletariado en la Isla Caribeña , en su articulación con las tradiciones nacionales revolucionarias que Martí sintetizó y radicalizó a fines del siglo XIX. De ahí que en los textos de Mella, quedara planteado un conjunto de problemas esenciales para la elaboración de la concepción de la revolución que era necesario realizar en Cuba y en el continente, entre los cuales los revolucionarios latinoamericanos de los días del ALCA, independientemente del tipo organización en que militen: partidos  movimientos sociales, pueden encontrar experiencias que contribuyan a lograr la necesaria unidad de la izquierda latinoamericana, imprescindible - hoy como ayer - para vencer al enemigo común de todos los pueblos del mundo, incluido el norteamericano, objetivo supremo al que dedico Mella su fecunda acción revolucionaria.

Uno de esos problemas (cuya solución es hoy vital para las fuerzas revolucionarias como lo demuestra el Foro de Porto Alegre) fue- entonces como ahora, la necesidad de lograr la articulación coherente de la acción de los movimientos sociales entre sí y con los partidos políticos revolucionarios, y de las demandas sectoriales, con los objetivos políticos de carácter nacional y continental, en aras de la concientización de la necesidad la toma del poder político por las fuerzas revolucionarias, como requisito de la liberación nacional y la emancipación social.

La experiencia vivida desde su ingreso en la Universidad de la Habana en 1922, no debió ser ajena a la importancia que Mella otorgó a la solución de esta problemática. Se incorpora a la lucha revolucionaria encabezando un movimiento social que nace al calor de demandas estudiantiles. Bajo su dirección en Cuba, la Reforma Universitaria rebasó rápidamente los marcos educacionales y su inicial proyección reformista. Las acciones desarrolladas  en los pocos meses que median entre las primeras acciones reformistas, sobre todo a partir de enero de 1923, y la celebración del Primer Congreso Nacional de Estudiantes en octubre de ese mismo año, fueron su primera gran escuela. [5] Varias lecciones  resultaron determinantes en su formación ideológica:

¨    No podía hacerse la "revolución universitaria" sin la transformación radical de la sociedad de la cual era fiel reflejo.

¨    La existencia de una mayoritaria derecha estudiantil de origen burgués y pequeño burgués que rápidamente devino contra reformista, le demostraron que la lucha de clases se expresaba también en el seno de los movimientos sociales. [6]

¨    No bastaba  la sustitución de las protestas desoídas por lo que entonces Mella denominó "revolución", ni intentar hacer esa revolución dentro del estrecho ámbito del recinto universitario, aun cuando se lograra, paso importante, no obstante, en lo que a la unidad del movimiento estudiantil se refería. [7]

¨    Era necesario, pero no suficiente, la  unificación de las diferentes Asociaciones de Estudiantes en una  Federación, y  buscar el  apoyo de los estudiantes de la enseñanza media, de origen más popular. [8]

¨    La revolución no era un problema de glándulas y de canas, sino de clases. Había que buscar la unidad con el movimiento obrero.

La comparación  entre las demandas del Manifiesto Programa de la Reforma universitaria lanzado por la FEU el 10 de enero de 19 23, y los acuerdos del Primer Congreso Nacional de Estudiantes, permiten constatar el vertiginoso desarrollo ideológico del joven Mella. [9]

El primer documento es en sí mismo un importante paso en la radicalización del movimiento reformista – baste destacar el hecho de que se exigía la autonomía completa y el cogobierno; pero contiene en lo fundamental demandas sectoriales: reforma radical acorde con las normas que regulan las instituciones universitarias en los países civilizados, ampliación de los ingresos para mejorar  las condiciones materiales, adecuado sistema de administración, autonomía y personalidad jurídica en asuntos económicos y docentes, exigencia a los profesores para que cumplieran con sus responsabilidades, representación estudiantil ante el claustro [10] .

En las actas y los documentos finales del Congreso, se hace evidente que el movimiento había saltado los muros universitarios para insertarse de lleno en la vida política nacional y continental. Sin dejar de lado las demandas iniciales que de hecho se amplían y radicalizan, junto a las propuestas de creación de organizaciones estudiantiles nacionales y latinoamericana, se destacan – en su mayoría propuestos por Mella -:acuerdos como el elogio de la labor cultural y educacional desarrollada por la Revolución Rusa y la exigencia del reconocimiento diplomático de la Unión Soviética ; la condena de las acciones neocolonialistas del imperialismo yanqui en Centro América, Filipinas, las Antillas y en Cuba; del colonialismo inglés en Irlanda Egipto y la India y del francés en Marruecos; el rechazo de la Doctrina Monroe y el reclamo de hechos concretos en aras de la derogación de sus consecuencias en Cuba: la Enmienda Platt , el Tratado de Relaciones con los Estados Unidos; y del Panamericanismo (antecedentes del Alca); y la condena al capitalismo universal. [11]

Especial significado tuvo la creación de la Universidad Popular "José Martí" - cuyo primer curso se abre en noviembre de 1923 -, emanada de los acuerdos del Congreso, entre los que se plantea que:

¨    "El estudiante tiene el deber de divulgar sus conocimientos entre la Sociedad , principalmente entre el proletariado manual, por ser éste el elemento más afín del proletariado intelectual, debiendo así hermanarse los hombres de trabajo, para fomentar una nueva sociedad, libre de parásitos y tiranos, donde nadie viva sino en virtud de su propio esfuerzo" [12]

¨    El Congreso declara que los estudiantes deben realizar una función social de mejoramiento colectivo, político y social, en todos sus aspectos, por medio de la prensa y la acción en función de establecer los nexos entre el movimiento estudiantil, la joven intelectualidad de izquierda y el proletario. [13]

¨    La propuesta de  creación de un "Instituto Popular".

El Congreso dejaba así, claramente expuesto, que era el imperialismo yanqui en enemigo principal contra el cual había que dirigir la lucha, el carácter latinoamericanista y tercermundista de la batalla que era necesario librar para transformar el sistema social en su conjunto; que era el proletariado la clase social en la cual el estudiantado revolucionario podía encontrar su principal aliado, para llevar a cabo la revolución.

Con la Universidad Popular "José Martí"  se iniciaba la ardua y constante batalla de Mella por que de las filas de los estudiantes y profesionales susceptible de ser ganados para la lucha revolucionaria del proletariado, y de la propia clase obrera, surgieran los revolucionarios profesionales, que denominó también alguna vez trabajadores de la revolución, coincidiendo con Maceo y Gómez que se consideraron a sí mismos obreros de la independencia.

Confiaba Mella en que la labor conjunta en las aulas de la Universidad Popular , propiciaría que estudiantes e intelectuales aprendieran a ver en los obreros a la clase social capaz de liberarse a sí misma y a todos los explotados, y que trasmitieran a los trabajadores la cultura que les resultaba imprescindible para convertirse en fuerza directriz del proceso de liberación nacional y de su propia emancipación. Como Martí, Mella consideraba que para ser verdaderos jefes de la revolución, las masas populares tenían que ser cultas. Pero, además, con Lenin, creía que para que de los estudiantes y profesionales pudieran surgir los que Gramsci denominaría "intelectuales orgánicos", tenían que asumir como suyos los intereses, objetivos, medios y fines del proletariado y romper los lazos que los unían a las clases explotadoras.

Apenas un año antes, siguiendo sin duda la tesis martiana en torno a que ser cultos era la única manera de ser libres,   Mella escribía en las páginas de El Heraldo:

" La Federación de Estudiantes de Cuba fue un sueño del Primer Congreso Revolucionario de Estudiantes(...)

En el 'orden social' la Confederación de Estudiantes de Cuba laborará por la elevación cultural del pueblo, pues cree que únicamente por el dominio de la cultura podrán emanciparse los hombres (...) proclama su antipatía a todos los principios que sostienen los distintos partidos políticos de Cuba.

Esta antipatía ante estas fuerzas triunfantes de hoy, lleva a este organismo a luchar por nuevos senderos, para formar una sociedad más igualitariamente justa y más democráticamente libre. Aspira a realizar en la República en toda su extensión y en su nueva acepción la frase del Apóstol: 'con todos y para el bien de todos' Para la realización de estas ideas sólo encuentra en la sociedad actual como elemento afín al trabajador, hermano verdadero del estudiante (futuro trabajador) y del profesional". [14] .

Los documentos de Congreso Nacional de Estudiantes, trazaron la pauta a seguir dentro del conjunto de hechos que hacen de 1923 el momento del despertar de la conciencia nacional en el siglo XX, [15] expresada en el nacimiento de nuevos movimientos sociales. Por este camino avanza Mella hacia su incorporación en 1924 a la agrupación Comunista de La Habana y finalmente a su participación junto a Baliño en el Congreso fundador del Partido Comunista de Cuba en agosto de 1925.

En 1928, desde su exilio en México, al analizar el proceso de la Reforma universitaria, Mella se refiere a  los nexos entre reforma y revolución, entre luchas sectoriales y la transformación del sistema en los órdenes político, económico y social al plantear que: 

¨    "Nunca una clase ha sostenido una institución, ni mucho menos instituciones de educación, si no es para forjar la cultura de la clase dominante, donde salen sus servidores en el amplio campo de la ciencia que ella monopoliza". [16]

¨    "No hay ningún socialista honesto que suponga factible reformar toda esta vieja sociedad paulatinamente hasta sacar de ella una nueva y flamante como en las viejas utopías. La condición primera para reformar un régimen - lo ha demostrado siempre la historia - es la toma del poder por la clase portadora de esa reforma. Actualmente la clase portadora de las reformas sociales es la clase proletaria. (...) Pero el hecho de que la solución definitiva sea (...) la Revolución social proletaria, no indica que se deba  ser ajeno a las reformas en el sentido revolucionario de la palabra, ya que no son antagónicos estos conceptos."

¨    "Un concepto socialista de la lucha por mejorar la Universidad es similar al concepto del proletariado en su acción por mejorar las condiciones de su vida y de su medio. Cada avance no es una meta, sino un escalón para seguir ascendiendo, o un arma más que se gana al enemigo para vencerlo en la 'lucha final' ".

¨    "Luchamos por una universidad nueva más vinculada con las necesidades de los oprimidos(...)más útil a la ciencia y no a las castas plutocráticas, (...)donde la moral y el carácter del estudiante no se moldee ni en el viejo principio del magister dixi, ni en el individualista de las universidades republicanas de la América Latina o EE.UU. Queremos una universidad nueva que haga en el campo de la cultura lo que en el de la producción harán las fábricas del mañana sin accionistas parásitos ni capitalistas explotadores. Pero en la simple lucha por la obtención de ese ideal de la universidad del porvenir vamos a obtener un doble triunfo: agitar conciencias jóvenes ganando reductos en el frente educacional contra los enemigos del pueblo trabajador, y , probar, ante todos los revolucionarios sinceros, que la emancipación definitiva de la cultura y de sus instituciones no podrá hacerse sino conjuntamente con la emancipación de los esclavos de la producción moderna que son, también, los títeres inconscientes  del teatro cómico de los regímenes políticos modernos" [17] .

Un elemento de crucial importancia entre los que aporta Mella a la problemática de la articulación de los movimientos sociales en una lucha común, es el llamado a la unidad de estos en su interior, especialmente en el caso de los trabajadores. En 1925, insistía en que

¨    "La independencia sindical se corresponde con la "(...) independencia de las pequeñas nacionalidades en los albores de la Edad Moderna. Hay tanto derecho a estar divididos en sindicatos o asociaciones libres como a declararse en repúblicas independientes los distintos barrios de la capital(...)"

¨    Es tan erróneo creer que "(...) unirse fraternalmente los organismos obreros es perder su independencia o servir de esclavos(...)", como plantear que los internacionalistas son antipatriotas (...) odiar a otros países y razas (...)" sería otorgar "(...) el mismo derecho a otros pueblos y naciones, justificando así todas las depredaciones de los imperialistas(...)"

¨    La división en colores de los obreros  "(...) responde más a los intereses de los líderes que a la mentalidad de la clase proletaria" El que no luche por constituir una sola organización sindical en la república es un "(...)traidor a los ideales de los trabajadores por ser muy ignorante o muy sinvergüenza".

¨    Si no se quiere que una organización sea verde, sino azul, hay que ir a ella y gritando exclusivamente la verdad que no esté de acuerdo con los ilusos o los parásitos, sino con el momento y el interés  de la clase proletaria. Las diferencias ideológicas entre anarquistas o reformistas, no pueden ser motivo de la división entre las  organizaciones trabajadoras. "Nuestro grito debe ser la unidad de todas las organizaciones por encima de todo. Toda voz contraria es la de un traidor o un ignorante" [18]

Desde su militancia comunista, Mella continúa, tanto en Cuba como más tarde en México, vinculado a los movimientos sociales. Como integrante de la Confederación Sindical Unitaria dirigida por David Alfaro Ziqueiros, trabaja incansablemente en varias regiones mexicanas a favor del desarrollo   movimiento obrero de ese país. En 1928, en Cuba Libre, Mella considera  que el objetivo de mayor envergadura del proletariado  mexicano es lograr la unidad del movimiento sindical que es "(...) una tarea larga y no es posible  suponer que(...) se podrá obtener en unas cuantas horas" . Ante la interrogante de ¿cómo llevarla a cabo? Expresa:

"A nuestro juicio la manera más efectiva(...)  es reunir a todos los sindicatos autónomos que no pertenecen a ninguna central sindical y que han sufrido grandemente por su aislamiento(...)  Esta confederación habrá hecho la parte más importante de una unificación nacional.  Después le quedará COMO TAREA SER UN EJEMPLO PARA EL RESTO DEL PROLETARIADO  organizado del país; para la CROM y para la CGT. No en el terreno de la teoría y de las discusiones inútiles donde se va a comprobar cuál táctica es mejor, la  de la colaboración de clase, la de la confusión política del laborismo con la organización sindical, la del apoyo incondicional a los gobiernos (el apoyo a Calles ) (...)  o la continuidad de una secta en donde solamente quepan los que predican o aceptan el anarquismo, los que no quieren ver que existe el Estado y olvidan los hechos  diarios por el paraíso lejano del anarquismo no saben que el obrero tiene que comer y mejorar día a día la táctica llamada anarquista  que han seguido los líderes de la Confederación General de Trabajadores y  que no ha dado más resultado que el debilitamiento progresivo de la organización; o la táctica nueva que se va a aprobar con la nueva organización sindical(...)  la táctica de reconocer  que la fuerza principal de los obreros depende  de sus propias organizaciones y no de los favoritismos que gobernantes más o menos liberales les quieran hacer: la táctica que haga al obrero adquirir conciencia de su fuerza por la lucha diaria, por la educación constante en los principios revolucionarios del proletariado(...)  que no olvide que en la sociedad existen una guerra de clases declarada por la burguesía contra el trabajador y que esta se lleva a cabo en todos los terrenos(...)  que predique  que la lucha no podrá terminar hasta que los obreros y los campesinos tomen lo que les pertenece – la tierra y la fábrica – y establezcan una producción colectiva sobre las ruinas de la producción individualista,  burguesa".

Mella plantea que para que  semejante táctica resulte efectiva "(...) no se podrá olvidar la lucha diaria: hacer que se cumpla la jornada de 8 horas, que los niños y las mujeres no sean asesinados impunemente en las fábricas por la explotación del patrón; que se indemnicen a los obreros despedidos injustamente, que se detengan los PASOS  y REAJUSTES". [19]  

Insiste en que la nueva confederación  que integrarían los sindicatos autónomos, no podía declarar - a diferencia de la Confederación Regional Obrera de México -, "(...)  sus mayores a las organizaciones obreras  que no piensan como  ella. No, cualquiera que sean las diferencias entre obreros, el enemigo mayor es la burguesía, contra ella la guerra". [20]

La lucha contra la discriminación racial  para Mella no concernía únicamente a las masas negras y mestizas, era tarea de primera importancia  de todas las organizaciones de izquierda, no solo en el interior de cada país, sino , además, a nivel continental. En 1925  expresa que se trata de una lucha natural en Cuba , como todas las que se originan "(...) por la rebelión  de los esclavizados y humillados(...) " porque  la lucha por la independencia nacional  y la emancipación de los esclavos iniciada por Céspedes dio como resultado "(...) una  república donde, , muertos los principios sólo viven los epítetos. Por esta razón  el negro es un esclavo más de esta sociedad de amos capitalistas  extranjeros y sus aliados los explotadores nacionales". Considera importante protestar  por "atropellos brutales y estúpidos"  como  la prohibición de pasear junto a los blancos en los  parques de algunas provincias , pero sin olvidar que el (...) problema racial es una parte del gran problema social, y con este criterio debe ser  enfocado y resuelto.

Negros unidos para luchar  contra los blancos no harían más que provocar un inútil derramamiento de sangre(...) 

El puesto de los negros está al lado de las multitudes proletarias que constituyen la única clase capaz de luchar con seguridades de triunfo por los ideales nobles de emancipación de todos los hombres". Por ello invitaba a los hombres de la raza de Maceo a luchar  "(...) contra  la injusticia  de esta sociedad(...) " en la que éste  no podría  "(...)a pesar de su condición de libertador  pasearse libremente por las plazas del interior". [21]

La Liga Antimperialista de las Américas presidida por Mella, fue la encargada de divulgar los objetivos del Congreso Antimperialista de Bruselas, entre los cuales se destacan la organización en un movimiento internacional contra la opresión colonial, la unidad internacional de las fuerzas revolucionarias para apoyar moral y materialmente a las organizaciones que luchaban contra el imperialismo mundial; el establecimiento de relaciones permanentes entre los elementos antimperialistas de todo el mundo y la colaboración de las organizaciones proletaria de las colonias, semi colonias y las metrópolis. Poco después Mella comienza a participar en las actividades de la Liga Nacional Campesina de México, creada en noviembre de 1926.

La representación de ambas organizaciones que Mella ostenta en el Congreso de Bruselas ponen en evidencia una vez más el interés mellista por la unidad de los diferentes movimientos  que integraban entonces la izquierda a nivel internacional y la articulación de las demandas sectoriales con los objetivos de la revolución antimperialista más allá de las fronteras nacionales incluso, con un sentido claramente ecuménico de este proceso.

Las Resoluciones  del Congreso de Bruselas dan fe del amplio espectro de problemas abordados en el cónclave, y la  concordancia de su proyección con las concepciones que venía desarrollando Mella desde su irrupción en el movimiento revolucionario; sobre todo en la línea de articular, esta vez desde la perspectiva internacional, las demandas de los movimientos sociales ampliamente representados en el evento, con el fin último de enfrentar al imperialismo a nivel planetario; en momentos en que, con el surgimiento del fascismo, se evidenciaba ya la posibilidad del inicio de una segunda guerra mundial por un nuevo reparto del Mundo.

La Resolución de los representantes sindicales firmada por Mella, es un buen ejemplo. "(...)los delegados firmantes (...) declaran que LA SOLIDARIDAD INTERNACIONAL DE LAS ORGANIZACIONES DE TRABAJADORES ES AHORA MÁS INDISPENSABLE  QUE NUNCA(...) 

Una 'Internacional Sindical Única' puede  constituir  el sólido frente contra el cual se estrellarían  los esfuerzos para organizar  una guerra imperialista".

La resolución  insiste, además , en el reclamo de demandas sectoriales: como derecho  sindical de coalición, de asamblea, de libertad de palabra y de prensa, y establece el fundamento ecuménico de la unidad entre los  obreros de las colonias y sus metrópolis: "Mientras estén los trabajadores bajo la dominación imperialista, no deben olvidar  que el derecho de asociación  tiene que ser ganado  por la lucha severa; los  trabajadores y sindicatos  de los países imperialistas, deben luchar  enérgicamente  para arrebatar estos derechos  de sus respectivos capitalistas  a favor de los campesinos y proletarios de las colonias y los pueblos oprimidos". [22]

Se insiste  por último, en que el movimiento obrero debe  oponerse a la división  de los trabajadores  por razas, colores, categorías  y nacionalidades, [23] pues "(...) solamente sirve a los intereses de los capitalistas e imperialistas, a quienes se pone en condiciones  de continuar su dominación únicamente a causa de  esta división  y de la condición de desorganización  de la mayoría de los trabajadores" [24]

Mella aparece también entre los firmantes de la Resolución   sobre la América Latina del Congreso Antimperialista de Bruselas, en la que se destaca  el camino emprendido por el imperialismo norteamericano, que ha hecho pasar a un segundo plano la preponderancia del ingles; se insiste en que  los lugares de mayor presión imperialista en la América Latina eran entonces, México, Nicaragua, Panamá y Haití  y se describe el proceso de expansión y su status en 1927 y sus consecuencias   para los pueblos  latinoamericanos: el establecimiento y apoyo de los Estados Unidos de gobiernos tiránicos, la agudización del problema indígena y negro - cuya solución pasa necesariamente por la lucha antimperialista -; el papel que en este avance del neocolonialismo  desempeña la Unión Panamericana ; y llama a la clase obrera norteamericana a "(...)  realizar una obra más activa y eficaz contra  el imperialismo de su nación(...)" [25]

En el documento se insiste, además, en la necesidad de la unidad entre todas las clases y sectores sociales que de una forma u otra , tanto en las neocolonias como en  los propios Estados Unidos,  han devenido enemigos  naturales del sistema: que de una u otra forma  afecta sus intereses sectoriales: "Los obreros  que constituyen los ejércitos de ocupación y de guerra,  que sufren la competencia  del trabajador colonial, que son explotados  por nuestro común enemigo; los campesinos, los intelectuales; las razas oprimidas son también nuestros aliados  dentro de los Estados Unidos mismos" . [26]

La Resolución concluye afirmando que China, la India , Egipto al luchar contra el imperialismo, y las corrientes populares "(...)  de todas las naciones  que se oponen  a las guerras y a las intervenciones  son factores que ayudan al movimiento de liberación  de la América latina(...) [27]

Apenas dos meses después de la divulgación en El Machete de estas resoluciones, Mella publica en este diario, un artículo en el que reafirma su concepción en torno al imprescindible unidad entre la posición de la URSS   frente al imperialismo inglés, de las luchas de los movimientos sociales y políticos de los pueblos oprimidos  por su liberación, y del proletariado de la metrópolis imperialistas  por la emancipación social  en el esfuerzo común por evitar una segunda conflagración mundial interimperialista:

"Pero la próxima guerra  imperialista será aun más internacional que la anterior, y, lo que más preocupa a las naciones capitalistas , el espíritu antimilitarista  de los  proletarios de todas las naciones, inclusive del proletariado inglés, y la constante fermentación revolucionaria  de las colonias, las cuales tomarán las armas, como el proletariado, pero no para defender  a sus amos,  sin  para hacer , unos, la  emancipación  de su clase y las otras, las de sus  nacionalidades  oprimidas . Por eso no se ha desencadenado la guerra. Hoy la guerra es más difícil que en 1914, y  a los antagonismos de los imperialistas, hay que añadir  la rebeldía del proletariado mundial apoyado por la única nación proletaria. Sin embargo, la guerra no será el triunfo  del oriente bárbaro, como grita la prensa capitalista y reaccionaria. Una vez expuesta la forma de lucha; todos comprenderán que la lucha  de la URSS contra el gobierno inglés  será la lucha del proletariado contra  el capitalismo,  de los explotados contra los explotadores, de los pueblos oprimidos... contra los gobiernos imperialistas. [28]

No escapa a la sagacidad mellista el papel que debían desempeñar los partidos comunistas en el proceso de unificación de las fuerzas de izquierda. De hecho parte de la tesis de que el papel de vanguardia en el proceso revolucionario no se impone, es el resultado de la capacidad de la organización de los comunistas para servir de elemento aglutinador de las diversas organizaciones que de una u otra forma resultaban contestatarias del sistema aunque fuera desde la defensa de demandas sectoriales. No debió ignorar el papel que en su propia maduración ideológica había desempeñado el contacto  del movimiento estudiantil con los sindicatos y con la Agrupación Comunista de La Habana.

En 1926, siguiendo a Lenin y coincidiendo con las ideas martianas en torno al lugar y el papel de la prensa del Partido como factor esencial en la elevación de la conciencia revolucionaria de sus militantes y en general de las masas que se agrupaban en los movimientos, sobre todo obreros y campesinos, Mella insiste en varias ideas esenciales:

¨    Un periódico nacional será el que contribuya a la unificación   del movimiento obrero y campesino, el que   trate no  sólo las cuestiones puramente nacionales. Gran parte de su vida "(...) ha de venir de la exposición de la situación local, estatal; pero nunca podrá olvidarse, que el régimen que nos oprime no es ya nacional siquiera, sino internacional."

¨    Solamente estando escrito por todos y expresando el sentir de toda la masa, en sus varias manifestaciones, el periódico será un inmenso fuelle soplando donde exista el descontento de la lucha de clases, para encender la hoguera nacional.

¨    Un  órgano oficial de un  partido de clase, "(...) tiene una función importantísima, además de la propaganda (...)  y de la creación de la unidad de pensamiento en el partido". El periódico debe ser el mejor organizador colectivo. Debe enseñar a resolver los pequeños problemas de cada día  "Cómo se organiza una célula de barrio, de taller o de campo. Cómo se debe funcionar. Cuáles son sus fines revolucionarios. Cuál es el trabajo político, sindical o de propaganda de las locales(...) para hacer del periódico un ORGANIZADOR COLECTIVO".

¨    "Pero la enseñanza no puede venir  de la simple exposición teórica de la doctrina y de los principios de organización. (...) es necesario que todos expongan sus experiencias, lo mismo cuando fracasan que cuando triunfan(...)" [29]

En "Nuestras enfermedades infantiles" (1928) Mella expresa en toda su profundidad los objetivos perseguidos los objetivos que  perseguía desde la creación de la Universidad Popular "José Martí": la formación del intelectual orgánico, como requisito indispensable para que el proletariado alcance la hegemonía que le permita ejercer su influencia sobre los grupos sociales "subalternos" al decir de Gramsci, que por sus intereses son susceptibles de ser ganados para la revolución. De ahí la importancia de sus puntos de vista en lo que concierne a los nexos entre todos estos movimientos sociales y el Partido Comunista, si de lo que se trataba era de que éste se convirtiera de hecho en una verdadera de organización de vanguardia, no sobre la base de imponer sus criterios o sus formas de lucha, sino a partir de una verdadera y profunda articulación de las acciones, a partir del desarrollo ideológico tanto de sus militantes, como de las masas populares que, agrupadas en diferentes organizaciones, debían ser parte activa y consciente del sujeto revolucionario.

Mella  establece las diferencias entre los intereses, objetivos, medios y fines de los intelectuales en el seno de la sociedad capitalista con respecto a los obreros, a partir del lugar que cada uno de estos sectores ocupa en el proceso productivo. Considera entre las causas fundamentales de los antagonismos  entre obreros e intelectuales, el hecho de que estos  últimos no producen "valor" en el sentido económico , y aspiran  a la formación de la propiedad sobre sus obras, y porque "(...) el intelectual para vivir necesita robar al obrero parte  de la ganancia que el capitalista le extrae, ya que sólo él produce "valor' (...)" 

Pero considera que, aunque  para los intelectuales el socialismo "(...) no es una operación quirúrgica definitiva, sino un buen remedio casero para sus males, no dejan de existir aquellos a  quienes el grito de la realidad les enseña el principio  de Marx: la clase obrera no podrá liberarse  sin liberar a las demás clases, aboliendo el sistema de división en clases. Estos van derecho hacia el socialismo por la  Revolución proletaria".

Insiste en que: "Nada peligroso hay en que ingresen a los partidos del proletariado (...) elementos revolucionarios no obreros. El peligro está en que impongan una ideología reformista y oportunista . la equivocación está en querer hacer del socialismo algo diferente a una consecuencia , a una coronación final  de la lucha del proletariado  contra la burguesía y el sistema social". [30]

Por todo ello  afirma que cuando "(...) un ciudadano ingresa al Partido Comunista, lo hace porque acepta y comprende todos los postulados científicos del socialismo. Establecer divisiones entre intelectuales y obreros dentro de un Partido Comunista, es afirmar  que no es un partido revolucionario. Quien dentro de un Partido Comunista sea todavía (...) 'uno de aquellos que no ha roto el puente que los une a la burguesía', debe romperlo de una vez o salir del partido. (...).

Mella considera imprescindible la vinculación entre la actividad práctica de la lucha cotidiana y el conocimiento cada vez más profundo de la teoría revolucionaria y para ello cree imprescindible la unidad entre intelectuales y obreros: "Existen demagogos - todo lo contrario del revolucionario - que hablan de dictaduras y 'mangoneos' de los que más saben y más aportan a la causa proletaria. También obreros incultos - hablamos de la cultura que el proletariado necesita - traídos muy 'verdes' a la lucha social, que no son capaces de comprender la necesidad de una dirección, de una disciplina, de un estudio, de un perfeccionamiento diario en la acción y en la teoría, para servir mejor a la causa. Estos no hablan contra los directores, sino que los llaman “intelectuales”. Muchas veces estos 'intelectuales' son obreros que han aprendido. Este problema debe ser resuelto. Dentro de un Partido Comunista no hay división entre intelectuales y obreros, como no la hay entre carpinteros y sastres, por ejemplo. Sólo hay comunistas. ¿Qué es un comunista? El revolucionario sincero que acepta el programa del partido y contribuye diariamente con su trabajo a realizarlo". [31]

Para Mella, sin la unidad interna de los trabajadores en una sola organización sindical en su condición de fuerza fundamental en el seno de los múltiples movimientos sociales, atravesados hoy como ayer por los antagonismos emanados de la lucha de clases, y de los comunistas entre sí, y la necesaria claridad en torno a las relaciones entre los que deben y pueden dirigir a la masa de militantes, en el interior del Partido Comunista, desde una clara posición ideológica fundamentada en el espíritu con que Martí fundara el Partido Revolucionario Cubano, y en los principios marxistas y leninistas de organización partidista, adecuados al las circunstancias de cada momento histórico concreto, el proletariado no podría influir en el conjunto de los movimientos sociales, y contribuir a su articulación como parte activa del sujeto de la revolución, con vistas a alcanzar como objetivo estratégico final, la insoslayable toma del poder político por parte de los explotados y marginados; punto de partida imprescindible de una verdadera transformación del sistema capitalista en su fase imperialista.

Al caer asesinado en México  el 10 de enero de 19 29, hacía escasamente un año que Mella había fundado la Asociación Nacional de Emigrados Revolucionarios, en la que había plasmado sus concepciones en torno a la unidad de todos los sectores sociales que estaban dispuestos a luchar contra la tiranía machadista. Se ha dicho con razón que en la ANERC Mella articula la concepción martiana del Partido Revolucionario cubano y la leninista en torno al lugar y el papel de los Partidos Comunistas en el contexto de las luchas por la liberación nacional en los pueblos coloniales y necoloniales, expuestas en las tesis  que presentara Lenin en el Segundo Congreso  de la Internacional Comunista ; pero en momentos en que esta organización asumía la línea de lucha  de clase contra clase, opuesta a las posiciones de Lenin en lo que concernía al frente único.

En la ANERC Mella desarrolla en la práctica revolucionaria sus concepciones en torno a la unidad de los movimientos sociales y los partidos políticos revolucionarios Así lo expresa en junio de 1928  cuando expone sus fines principales.

¨    Formar un puente entre los obreros y los estudiantes  que,. aunque emigrados por causas distintas, comprenden "(...) la necesidad de unificarse en un ideal socialista  para independizar  a Cuba y mejorar la situación que existe entre los trabajadores." [32]

¨    El sentido internacionalista de su concepción de la revolución quedó plasmado  inequívocamente al plantear entre los fines de la ANERC , el estudio de los "(...) principales problemas  sociales de los distintos países donde radican, con el objeto  de recoger experiencias (...) " y estrechar los lazos con los revolucionarios de esos países comprendiendo "(...) el carácter internacional  de la lucha contra el imperialismo(...) " [33]

Se trataba entonces  del mismo imperialismo norteamericano que hoy, mucho más agresivo, mejor armado militarmente y  con el  predominio de los medios masivos de comunicación a nivel planetario, gracias al desarrollo científico tecnológico alcanzado a costa del sistemático saqueo de las  riquezas – incluido el capital humano a partir del robo de cerebros –,de  la explotación millones de  seres humanos en  los pueblos subdesarrollados a los que condena a  la miseria, la incultura y la muerte y  aun del riesgo inminente de la destrucción del planeta; devenido primera potencia mundial, asume evidentes rasgos neofascistas en su política internacional, aspira a imponer  una mundialización neoliberal como fin de la historia, a cuyas primeras acciones se enfrentaran tanto Martí a fines del siglo XIX, como Mella en los años veinte de la pasada centuria. [34]

En la actual batalla de ideas  que tiene lugar en el  ámbito planetario, cuyos  antecedentes en la Cuba del siglo XX hay  que buscarlos  en la etapa del despertar de la conciencia revolucionaria en los años veinte del pasado siglo que Mella encabeza como continuador de la obra martiana; el joven fundador de la ideología del proletariado y decidido luchador contra el fascismo en la Isla caribeña junto a Rubén Martínez Villena, y en el Continente latinoamericano junto a José Carlos Mariátegui,   tiene  todavía su lugar, porque como afirmara en el Grito de los Mártires en 1926: la consigna sigue siendo: "TRIUNFAR O SERVIR DE TRINCHERA A LOS DEMÁS. HASTA DESPUÉS DE MUERTOS SOMOS ÚTILES". [35]

De los revolucionarios de hoy en América Latina  depende que pueda ser mucho más que trinchera en la batalla final. , pues de sus ideas y de su actuación práctica pueden extraerse efectivas armas de combate.


 

Notas y referencias.

 

1] . Entre su ingreso en la Universidad de La Habana en 1922, y su exilio en México (1926), fue administrador y colaborador de la Revista Alma Mater (1922), principal impulsor de la Reforma Universitaria , Secretario del Directorio de la naciente Federación de Estudiantes de la Universidad de La Habana : primer acto de trascendencia del movimiento reformista ( 20 diciembre de 19 22), organizador del Primer Congreso Nacional de Estudiantes y fundador de la Confederación de Estudiantes de Cuba, de la Revista Juventud (vocera de los Estudiantes Renovadores de la Universidad de La Habana también obra suya); de la Universidad Popular "José Martí" (1923); presidente de la Federación Anticlerical y militante de la Agrupación Comunista de la Habana – dirigida por Carlos Baliño - (1924); destacado participante en las campañas de apoyo a Sandino del Comité "Manos fuera de Nicaragua" y de la lucha antifascista, inicial  colaborador y agudo crítico  del Movimiento de Veteranos y Patriotas, creador de la sección cubana de la Liga Antimperialista , fundador con Baliño del primer Partido Comunista de Cuba, protagonista durante 18 días de una huelga de hambre en protesta por su detención bajo la falsa acusación de terrorista, de la que sale con vida gracias a la movilización popular que lo convierte en figura nacional (1925).

[2] Inconclusos, o en esquemas a desarrollar, quedaron libros proyectados,  como Glosas al pensamiento de José Martí – una visión del Maestro  desde las luchas del presente -, o Hacia donde va Cuba. Ver:  Julio Antonio Mella. Documentos y artículos. Editorial de Ciencias sociales, La Habana , 1975

[3] A Alma Mater, Juventud, y el Machete, habría que añadir otras publicaciones  con las que colaboró, junto a otros revolucionarios, entre ellos Rubén Martínez Villena como El Heraldo en Cuba, o Tren Blindado y Cuba Libre, fundadas por él en México, órganos de los Estudiantes Proletario y la ANERC.

[4] El contacto con Baliño y López contribuyó a la comprensión por parte de Mella, del lugar y el papel de la clase obrera en el proceso de transformación revolucionaria de la sociedad, y de la necesidad de la unidad, en torno al proletariado, de todas las fuerzas capaces, en la sociedad cubana de entonces, de enfrentarse en primer lugar, a la dominación imperialista mediante la revolución política que Martí consideraba necesaria en los pueblos coloniales.

[5] La huelga universitaria de enero de 1923 y la toma de la universidad que encabezara al frente de los XXX Manicatos creada por  el propio Mella, fueron las primeras batallas libradas

[6] Mella tuvo que desarrollar una colosal labor política en el seno del Primer Congreso Nacional de Estudiantes para lograr la aprobación de los acuerdos de mayor trascendencia ideológico revolucionaria, frente a la mayoritaria derecha estudiantil.

[7] Julio Antonio Mella. Carta a Araoz Alfaro. Camagüey, 8 de enero de  1924, en: Mella fotos, artículos y documentos, compilación y notas de Guillermina Díaz Díaz y Teresa Vasco Muñoz, Instituto de Historia de Cuba, obra en proceso de edición.

 "Creo que la Reforma Universitaria no podrá ser definitiva  con  este régimen social. Ni que los estudiantes podrán  ellos solos, obtener todos los fines. Creo con Julio V.  González, desde luego,  que la Reforma Universitaria   es parte de una gran cuestión social, por esta causa, hasta que la gran cuestión social no quede completamente  resuelta  no podrá haber Nueva Universidad.  Tu no sabes los enigmas que tiene, por lo menos en este país, el movimiento regenerador universitario. Los mayores enemigos son los mismos estudiantes faltos de ideología, o envenenados con la ideología reaccionaria  de los colegios religiosos. Estos  forman gran mayoría en nuestra  Universidad de La Habana. Así y todo, se hará lo que se pueda. Yo tengo la firme  convicción  que siempre es bueno agitar e intentar, a cada momento una renovación. Con  obtener la creación o el descubrimiento de  muchachos con inquietudes y rebeldías, creo que se hace un gran beneficio social, por el momento".

[8] Julio Antonio Mella. Documentos y artículos, en: ob. cit.  P. 58

[9] A las iniciales victorias que culminaron en la celebración del Congreso estudiantil, siguió la declinación del movimiento en el curso 1923 – 1924, la contra reforma fue ganando el terreno que conduciría en el curso siguiente, bajo el gobierno de Gerardo Machado, a la derrota mediante la represión del movimiento reformista. Solo un pequeño grupo de estudiantes y profesores se mantendría al lado de Mella, hasta el momento en que, en 1925, es detenido bajo la falsa acusación de terrorista, e inicia la huelga de hambre que casi le cuesta la vida y que lo proyectaría nacionalmente como líder revolucionario.

[10] .Ver: Ibídem. Documentos y artículos, p. 336 – 337.

[11] Ver: Ibídem, p. p. 347 – 348.

[12] Ibídem, p. 531 – 532.

[13] Ibídem,   p. 601

"El primer Congreso Nacional de Estudiantes enviará un cordial saludo a la Federación Obrera de La Habana , le comunicará los acuerdos tomados en este Congreso y le hará presentes los deseos de una perfecta unión entre Estudiantes y Obreros, mediante el intercambio de ideas e intereses, con el fin  de preparar la transformación del actual sistema económico, político y social, sobre la base de la más absoluta justicia."

[14] Ibídem. Documentos y artículos, p. 104

[15] Nos referimos al Primer Congreso Nacional Femenino, la Protesta de los Trece, el Grupo Minorista y el Movimiento de Veteranos y Patriotas.

[16] José Martí. Reforma esencial en el programa  de las universidades americanas, en: Obras completas, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana , 1975, T. VIII, p. 429.

"Esta relación entre educación e intereses de las clases dominantes en una determinada época histórica, había sido expresada por Martí a fines del siglo XIX:  “Esta cuestión del Griego y el Latín está siendo ahora muy tratada. Se gira en torno a ella, y en ella se concentran los diversos sistemas de enseñanza. Más: se concretan dos épocas —la que muere y la que alborea. La educación ornamental y florida que bastaba a los siglos de definidas aristocracias a hombres cuya existencia provenía de la organización injusta e imperfecta de las naciones; la educación literaria y metafísica, último mampuesto de los que creen en la necesidad de levantar, con una clase impenetrable y ultrailustrada, una valla a las nuevas corrientes impetuosas de la humanidad, que por todas  partes acometen y triunfan; la educación antigua, de poemas griegos y libros latinos, e historias de Livio y Suetonio— libra ahora sus últimos combates contra la educación que asoma y se impone, hija legítima de la impaciencia de los hombres, libres ya para aprender y obrar, que necesitan saber cómo está hecha, y se mueve y transforma, la tierra que han de mejorar y de la que han de extraer con sus propias manos los medios del bien universal y del mantenimiento propio.

[17] Julio Antonio Mella. Documentos y  artículos,  ob. cit.  p. p. 455 - 457

[18] Ibídem, p. p. 200. 202

[19] Ibídem. "Cómo llevar a cabo la unión sindical" en: Mella fotos, artículos y documentos ob cit.

[20] Ibídem

[21] Ibídem.

[22] Ibídem. Mella, Documentos y  artículos, ob. cit. , p. 634

[23] Ibídem. Mella fotos artículos y  documentos, ob. cit.

En el Primer Manifiesto de la Liga Antimperialista de Cuba, Mella  hace referencia también a  la problemática de la discriminación racial, esta vez en su proyección internacionalista "Nadie ha de suponer por otra parte y en ningún momento  que nos mueve estrechos prejuicios de antagonismos raciales, ya que entre los diversos elementos constituyentes  de nuestra liga  se encuentra una nutrida representación de tan distintas razas a la nuestra, como es la china cuya organización antimperialista "Kuomingtan", nos envió adherencia calurosa por medio de sus delegados. Lejos de ellos,  nos damos fraterna y estrechamente las manos con la Liga antimperialista de los Estados Unidos de América del Norte y es nuestro cordial intento hacer una sola institución formidable con todas las organizaciones antimperialistas del mundo, para como un solo hombre presentar el pecho frente al enemigo común, que tanto lo es el imperialismo inglés en Egipto, la India e Irlanda, como el español  y el francés en Marruecos, el yanqui en América, el japonés conjuntamente  con casi todas las potencias europeas en la sufrida China, o el de Europa en el  Africa Ecuatorial.

[24] Ibídem. Mella Documentos y  artículos  p. p. 634 – 635.

[25] Ibídem. p. 639.

[26] Ibídem,  p. 639

[27] Ibídem, p. 639 640. 

Entre los lemas  para la acción  de las fuerzas revolucionarias y progresistas del continente, la Resolución insiste en  la creación de un frente unido de todas las fuerzas; la unión política y económica  de la América Latina , la nacionalización del subsuelo y de las  grandes industrias monopolizadas, el reparto de tierras; la liberación absoluta de todas las colonias; la revisión de todos los tratados y convenciones que lesionan la soberanía de los países, la retirada de las tropas yanquis de los países ocupados, independencia de Panamá y libre tránsito por el canal, la supresión de las dictaduras cómplices del imperialismo, en el continente.

[28] Ibídem, p. 282.

[29] Ibídem, p. p. 288 - 290

[30] Ibídem. p. p. 425 – 426.

[31] Ibídem. p. 427

[32] Ibídem, p. 433.

[33] Ibídem 434.

[34] Ver: Raquel Tibol. Julio Antonio Mella en el Machete, Fondo de cultura Popular, México, 1968.

La repulsa general que suscitara tanto en Cuba como en México y otros países sobre todo latinoamericanos el asesinato de Julio Antonio Mella, no sólo de los partidos comunistas, sino, además, de los movimientos sociales de entonces, tanto de carácter local como nacional y  continental, no pocos de los cuales fueron fundados o dirigidos por él  o contaron con su colaboración, antes y después de su militancia comunista, en Cuba y en México, resultan prueba fehaciente del prestigio y el respeto que como líder, había alcanzado entre las fuerzas de izquierda de su  momento histórico; entre otras razones, por su tenaz lucha en aras de la unidad de las fuerzas revolucionarias, sobre la base de principios como el respeto a las diferencias de criterios y la verdad como vía de convencimiento.

Además de las organizaciones con las que Mella tuvo relación directa como: Liga Antimperialista, Socorro Rojo Internacional, Internacional Comunistas, secciones locales y regionales del PC de México, Manos  fuera de Nicaragua, ANERC, Liga  Pro Luchadores perseguidos,  Sección Estadounidense de la Liga Antimperialista , Internacional Sindical Roja, Partido Laborista de México, etc. la antologadora  reproduce, mensajes de diferentes organismo locales sobre todo de  organizaciones obreras y campesinas. Solo a modo de ejemplo habría que mencionar: Partido Ferrocarrilero Unitario, Federación  Obrera de Tamaulipas, Federación del Trabajo, Sindicato de Electricistas, Trabajadores de la Enseñanza y Partido Reformador Nacional del Trabajo, de  Morelia; Liga Regional Progresista de  Orizaba, Comité de Defensa Proletaria de Puebla, Liga Fraternal Socialista de Obreros y Campesinos  de Coahulia, Unión de  Carpinteros y Similares, Sociedad Ferrocarrilera,  Unión de ayudantes y Auxiliares y Unión Internacional de Forjadores de Jalisco, Federación de Sindicatos Obreros y Campesinos de Canatlan, Unión Mexicana de Mecánicos de Durango, Liga Pro Mexicanos  de Dallas, EE.UU. . Estudiantes y Agraristas  veracruzanos, etc.       

Aparece en esta Antología, junto a los manifiestos del PC de México y la Liga Antimperialista de las Américas, un  relato del crimen y  la descripción de entierro, publicados en una página extra de El Machete, verdadera manifestación popular de repudio  que recorrió las principales avenidas de la ciudad.  En varios  puntos del recorrido  tuvieron lugar mítines en los que hablaron  compañeros de lucha de Mella en las diferentes organizaciones  en cuya dirección participo directamente: la sede del Comité Central del Partido Comunista de México, el Palacio Nacional, la Facultad de Jurisprudencia en el Zócalo, el lugar donde cayó herido de muerte, hasta el Panteón de Dolores, donde,  hizo uso de la  palabra Diego Rivera, a nombre de la Liga Antimperialista. Intervinieron otros oradores en nombre de los  estudiantes mexicanos, la ANERC , Socorro Rojo Internacional, de los Emigrados Políticos Revolucionarios, y el Partido Comunista de México. El entierro se describe como una multitudinaria manifestación de duelo y protesta en la que los participantes portaban estandartes de muy diversas organizaciones políticas y sociales, junto a lemas y consignas de repudio del crimen y llamamientos a continuar la lucha  contra el imperialismo, por la liberación nacional y la emancipación de los explotados.

[35] Julio Antonio Mella, Documentos y artículos, ob. cit. p. 241.